Barca sobre el río Neckar en Tubinga (Baden-Wurtemberg)
La ciudad más 'joven' de Alemania, con un casco medieval que se recorre en barcas de madera
Casas de entramado de madera, un ayuntamiento con reloj astronómico y un castillo convertido en museo rodean el río Neckar, que todavía se navega en unas tradicionales barcas impulsadas con largas pértigas
Un destino singular se encuentra en el estado de Baden-Wurtemberg, al sur de Alemania y a menos de una hora en tren de Stuttgart. Tiene alrededor de 91.000 habitantes, pero más de 28.000 son estudiantes, de ahí que sea considerada la ciudad «más joven» del país. Tubinga, cuya Universidad fue fundada en 1477, presume de que su casco histórico combine edificios medievales con librerías, pequeños cafés y una actividad poco habitual en una ciudad de estas dimensiones.
Más de 28.000 de los 91.000 habitantes de Tubinga son estudiantes, de ahí que sea considerada la ciudad «más joven» de Alemania
La imagen más característica de Tubinga aparece junto al río Neckar. Las fachadas de colores y entramado de madera se suceden frente al agua, presididas por la torre de Hölderlin, donde vivió el poeta alemán Friedrich Hölderlin. Este frente fluvial puede contemplarse desde el puente del Neckar o a bordo de un Stocherkahn, la embarcación tradicional de la ciudad.
Travesías en barca públicas y privadas
Torre de Hölderlin a orillas del río Neckar
Son barcas estrechas de madera y fondo plano que avanzan sin motor. El barquero permanece de pie en la popa y empuja una larga pértiga contra el lecho del río. Antiguamente pertenecían principalmente a las asociaciones estudiantiles, pero hoy se organizan travesías públicas y privadas que permiten navegar junto al casco antiguo y rodear la arbolada isla del Neckar. Cada año, los estudiantes participan además en una carrera en la que compiten más de 50 embarcaciones.
Paseos en barca de pértiga en Tubinga
La visita a pie puede comenzar en el puente y continuar por Neckargasse hasta la iglesia colegiata de San Jorge y la plaza del Mercado. Allí se levanta el Ayuntamiento, construido en 1435 y ampliado a comienzos del siglo XVI. Su reloj astronómico fue creado en 1511 por Johannes Stöffler, primer profesor de Matemáticas y Astronomía de la universidad, y muestra las fases de la Luna y algunos eclipses.
Plaza del Mercado de Tubinga con su reloj astronómico
Castillo con museo
Desde la plaza, las calles empedradas ascienden hasta el castillo de Hohentübingen. La fortaleza conserva un portal renacentista de 1607 y alberga el Museo de las Culturas Antiguas de la universidad, el Museo Schloss Hohentübingen. Entre sus piezas más singulares figuran pequeñas esculturas talladas en marfil de mamut hace unos 40.000 años en las cuevas del Jura suabo y algunos de los instrumentos musicales más antiguos conocidos. Los hallazgos y cuevas han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En las bodegas del castillo también se guarda un enorme tonel del siglo XVI con capacidad para unos 84.000 litros.
Castillo de Hohentübingen
Las travesías públicas en barca duran aproximadamente una hora y se ofrecen hasta finales de septiembre, siempre que el tiempo lo permita. Cuestan 13 euros para los adultos y 11 para los menores de 12 años; conviene reservar en la Oficina de Turismo situada junto al puente. Las salidas privadas se prolongan normalmente hasta finales de octubre.
Casco antiguo de Tubinga
Un día completo permite recorrer el centro, visitar el castillo y navegar por el Neckar, aunque merece la pena pasar una noche para conocer la ciudad sin prisas. Desde la estación central de Stuttgart hay trenes directos que tardan entre 50 y 60 minutos. La universidad comenzará el 14 de octubre de 2026 los actos de su 550 aniversario, que se prolongarán durante buena parte de 2027. En Tubinga, según la Oficina de Turismo de Alemania, ciudadanos y estudiantes, viticultores y profesores están de acuerdo: la cultura es diversión y buen humor. Pero es mejor que lo veas por ti mismo.