El casco antiguo de Tallin conserva 1,85 kilómetros de muralla, 26 torres defensivas y buena parte de su trazado comercial hanseático. La visita debe pasar por la plaza del Ayuntamiento, la puerta de Viru y la colina de Toompea. También puede recorrerse un pequeño tramo elevado de la muralla entre las torres Nunna, Sauna y Kuldjala, construidas en el siglo XIV y abiertas al público.