Vista aérea de la explanada de Múnich donde se celebra la Oktoberfest
Cómo disfrutar de la Oktoberfest de Múnich con y sin cerveza: carpas, atracciones y trajes bávaros
Ya ha comenzado la gran fiesta popular de Baviera que transforma Múnich hasta el 4 de octubre. Hay carpas cerveceras, pero también desfiles, gastronomía, atracciones y planes para viajar en familia
La Oktoberfest de Múnich ya está en marcha. La 191.ª edición abrió el sábado 19 de septiembre en la Theresienwiese, la gran explanada muniquesa que durante dieciséis días se convierte en una ciudad efímera de carpas, puestos de comida, norias y atracciones. Por tener, tiene hasta una pequeña comisaría con calabozo incluido. La cerveza es la parte central de esta fiesta, pero no es la única manera de acercarse a una de las celebraciones populares más importantes de Europa.
Atracciones exteriores de la Oktoberfest
Quien quiera conocer las grandes carpas puede elegir entre las catorce principales. Las de Paulaner, Augustiner, Hofbräu, Hacker o Schottenhamel reúnen mesas corridas, música en directo y legiones de camareras que llevan en cada mano varias de las famosas jarras de un litro, las Maß. No hace falta reserva para entrar: en las grandes carpas queda libre una parte de los asientos, el 25 por ciento entre semana y hasta el 40 por ciento de los fines de semana antes de las 15.00 horas. Sin embargo, las tardes de viernes, los sábados y los domingos son las horas más difíciles; el recinto puede cerrar el acceso cuando alcanza el límite de su aforo.
Reservas para grupos
Carpa cervecera de la Oktoberfest en Munich
Reservar es útil para los grupos, aunque normalmente se hace por mesas de ocho o diez personas y con vales anticipados de comida y bebida. Para una pareja o un viajero que no quiera beber, la alternativa más cómoda es acudir una mañana de lunes a viernes, pasear sin prisa y buscar sitio en las zonas sin reserva o en alguna carpa pequeña. La primera jornada tiene un atractivo especial: a las 12.00 se abre oficialmente el primer barril en Schottenhamel con el tradicional grito de O’zapft is!
Las famosas jarras de cerveza de un litro de la Oktoberfest
La Theresienwiese es también una gran feria. La noria permite contemplar desde arriba las carpas y los tejados de Múnich; hay montaña rusa, tren fantasma, carruseles, puestos de tiro y atracciones clásicas como el Teufelsrad, un disco giratorio que pone a prueba el equilibrio de sus participantes. Entre una parada y otra, la visita puede ser plenamente gastronómica: pollo asado, pretzels, salchichas, knödel (bolas de pan), almendras garrapiñadas, pasteles y propuestas vegetarianas permiten disfrutar de la fiesta sin pedir cerveza.
Planes para familias
Dos niñas en un carruaje ataviadas con el típico dirndl
Las familias tienen dos fechas especialmente recomendables: los martes 22 y 29 de septiembre, cuando hasta las 19.00 se aplican descuentos en atracciones, puestos y menús infantiles. Además, el Familienplatzl ofrece zonas adaptadas para niños, cambiador y aparcamiento para carritos. Otra buena opción es la Oide Wiesn, el espacio de aire más tradicional, con atracciones históricas, música bávara y actividades infantiles.
Carrusel en la Oktoberfest de Múnich
Con el traje típico
Ponerse el traje típico ayuda a entrar en el ambiente, aunque no es obligatorio. Ellas llevan el dirndl, el vestido con delantal; ellos, los lederhosen, los pantalones cortos de cuero. En Múnich hay tiendas que los venden y establecimientos de alquiler: como referencia, un dirndl puede alquilarse desde unos 43 euros y un conjunto de lederhosen desde unos 50. La escapada a esta fiesta debe completarse con un recorrido por Múnich. El día 27 se celebra el concierto de las bandas de las carpas. Marienplatz, Viktualienmarkt, la Residencia y el Jardín Inglés siguen esperando fuera de la feria. La Oktoberfest da a la ciudad una energía distinta; basta asomarse a la Theresienwiese para entenderlo.
Grupo de baile con los trajes tradicionales de Baviera
La Oktoberfest nació en 1810 como celebración de la boda del príncipe heredero Luis de Baviera, el futuro rey Luis I, con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Las fiestas, carreras de caballos y reuniones populares organizadas entonces gustaron tanto a los muniqueses que se repitieron al año siguiente y acabaron convirtiéndose en tradición. El lugar donde se celebró recibió el nombre de Theresienwiese, el «prado de Teresa», y sigue acogiendo cada otoño las grandes carpas cerveceras y las atracciones de la fiesta.