Santuario de Loyola, en GuipúzcoaGetty Images

La Ruta de los Tres Templos, un recorrido extraordinario por paisajes y santuarios de Guipúzcoa

El barroco de Loyola, la madera medieval de La Antigua y la gran obra contemporánea de Aránzazu forman una de las escapadas culturales más completas del País Vasco y de España

No todos los viajes a Guipúzcoa tienen que buscar el encuentro con el mar en las playas de San Sebastián o de Zarauz. El interior de la provincia depara lugares espectaculares hacia los que situar la brújula y el GPS del coche. Tres de ellos conforman la llamada Ruta de los Tres Templos, que enlaza tres santuarios de arquitectura muy distinta en los valles del Urola y del Deba: el santuario de Loyola, en Azpeitia; la ermita de La Antigua, en Zumárraga, y el santuario de Aránzazu, junto a Oñate.

La ruta se puede hacer en coche o también por el sendero GR-120, conocido como el Camino Ignaciano

La Ruta de los Tres Templos en Guipúzcoa es un bonito recorrido de arte, historia religiosa y paisaje de montaña que también se puede hacer a pie a través del Gran Recorrido GR-120, un sendero de unos 45 kilómetros conocido también como Camino Ignaciano en su tramo vasco.

En dos días

Pórtico de la Basílica de San Ignacio en LoyolaGetty Images

Si vamos en coche, la mejor opción es una escapada de dos días y comenzar en Loyola, a unos 45 kilómetros de San Sebastián. El conjunto monumental se levantó en torno a la casa-torre donde en 1491 nació Íñigo de Loyola, futuro San Ignacio y fundador de la Compañía de Jesús. Dentro de esta gran construcción barroca, la casa natal conserva el ambiente de un linaje medieval; alrededor se alza la basílica, terminada en 1738 y reconocible por su gran cúpula. Conviene reservar tiempo para pasear por Azpeitia antes de tomar la carretera hacia Zumárraga.

Interior de la ermita de Santa María de la Antigua en ZumárragaGetty Images

La segunda parada es la ermita de Santa María de La Antigua, conocida como La Antigua. Su exterior sobrio, en una colina rodeada de caseríos y montes, no anticipa lo que espera dentro: una extraordinaria cubierta de madera de roble, con vigas, tirantes y tornapuntas que recuerda la quilla invertida de un barco. El templo, de origen medieval, conserva además una Virgen gótica del siglo XIV. Desde el entorno hay buenas vistas hacia las sierras de Aralar y Aizkorri.

Obra cumbre del Renacimiento

La espectacular Universidad de OñateGetty Images/iStockphoto

El último tramo conduce a Oñate, una villa que merece ser algo más que una parada técnica. Su Universidad del Espíritu Santo, fundada en el siglo XVI, la primera del País Vasco, es una de las grandes obras civiles del Renacimiento vasco y español; la iglesia de San Miguel y sus calles históricas justifican hacer noche aquí. Así se evita concentrar los tres templos en una jornada y se llega a Aránzazu al día siguiente con la calma y el descanso que pide el lugar.

Mapa de la Ruta de los Tres TemplosUrola Turismo

Una opción que considerar para alojarse es Torre Zumeltzegi, un hotel boutique de tres estrellas y restaurante ubicado en un restaurado palacio fortificado del siglo XIII. Está situado en una colina que domina el pueblo, a pocos minutos a pie del centro histórico, con vistas panorámicas a la villa de Oñate y al valle circundante.

Contraste en Zumárraga

Santuario de AránzazuGetty ImagesSergio Formoso

A solo nueve kilómetros de Oñate, la carretera asciende hasta el santuario de Aránzazu, en el Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Aquí el contraste es total: el actual edificio, construido en los años 50, fue una apuesta por la vanguardia. La fachada de Jorge Oteiza, las puertas de Eduardo Chillida y las intervenciones de Néstor Basterrechea, Lucio Muñoz y Javier Álvarez de Eulate lo convierten en una visita esencial incluso para quien no viaje por motivos religiosos. La basílica y la cripta tienen entrada libre; se organizan también visitas guiadas, por lo que conviene confirmar horarios antes de salir.

Para completar la experiencia completa y disfrutar de la paz de la montaña al atardecer, una opción es alojarse en el mismo complejo religioso, en el Arantzazu Aterpetxea, un albergue moderno situado en el Edificio Gandiaga que ofrece habitaciones funcionales y desayuno.