La hospitalidad, el café con dátiles, los pueblos tradicionales, las montañas y el desierto definen a Omán, la nueva estrella de Oriente Medio. Para una primera ruta conviene comenzar en Mascate, la capital, y alquilar coche hacia Nizwa y el interior. El zoco y el fuerte de Nizwa, el castillo de Jabrin, las dunas de Sharqiya y los wadis de aguas transparentes justifican al menos una semana en el destino.