Sendero de la Ruta de los Molinosalborache.es

La Ruta de los Molinos de Alborache, un paseo perfecto junto al río en el interior de Valencia

A menos de una hora de Valencia, Alborache esconde un breve sendero junto al río Buñol para disfrutar de una excursión fácil entre vegetación de ribera, antiguos molinos y pasarelas de madera

No hacen falta grandes cuestas ni desniveles ni tampoco una jornada entera de montaña para encontrar un bonito paisaje de agua en el interior de Valencia. Alborache, en la comarca de la Hoya de Buñol-Chiva, conserva una ruta que sigue el curso del río Buñol entre chopos, cañaverales, pozas y los vestigios de sus famosos molinos que aprovecharon durante siglos la fuerza de sus aguas, algunos de ellos recuperados y visitables.

El sendero tiene una longitud aproximada de 1.700 metros sin ningún tipo de tramo complicado y en paralelo al río, con pasarelas para vadearlo y seguir el camino

Venir hasta aquí es para disfrutar de un espacio de indudable valor paisajístico, ecológico y cultural. Porque. además de su belleza y diversidad natural, esta zona es una reserva de naturaleza virgen donde plantas y animales, aire, agua y tierra se funden en un ecosistema vivo y palpitante.

Ruta sencilla y corta

Puente de madera en la rutamolinogalan.com

La Ruta de los Molinos (también conocida como la Ruta del Agua) es el itinerario más sencillo: sigue un sendero de unos 1,7 kilómetros que discurre junto al cauce del río Buñol, con tramos de pasarelas de madera y áreas donde detenerse equipadas con bancos, mesas, papeleras y fuentes. Es un recorrido sencillo, señalizado, que se puede hacer a pie, en bicicleta o incluso con carrito de bebé.

Es una propuesta adecuada para una escapada de mañana, en familia y sin necesidad de ser senderista experto. Eso sí, conviene llevar calzado con buena suela, evitar los días de lluvia intensa y consultar antes el estado de los accesos, ya que el entorno fluvial puede verse afectado por crecidas.

Bonita imagen de la vegetación de ribera del río Buñolmolinogalan.com

El camino recuerda que este no fue solo un rincón para el paseo. Los molinos harineros y papeleros formaron parte de la actividad de Alborache, y todavía se distinguen muros, acequias y construcciones vinculadas a aquella economía del agua. A mediados del siglo XIX llegaron a funcionar seis molinos papeleros en el municipio; algunos restos se mantienen como ruinas y otros han tenido nuevos usos.

En ambos sentidos

Molino de la Luzalborache.es

La ruta puede recorrerse en ambos sentidos desde distintos puntos de entrada. En la zona norte, comienza en el aparcamiento de Molino Galán, y en la zona sur, en la partida del Yesar, al inicio del antiguo camino de Chiva, junto al puente de Turís. También es posible acceder a través del sendero local SLV-31, que desciende desde el polideportivo hasta el Molino de la Luz o el Charco Azul, pasando por las Huertas de Arriba. Este mismo sendero conecta con el Charco Azul desde el Albergue Rural ACTIO o la urbanización Fuente del Mico, donde hay un amplio aparcamiento.

Además, el camino de Chiva cuenta con señalización para acceder a la zona del área recreativa. La ruta, ideal tanto para senderistas como para ciclistas, invita a desconectar y disfrutar de la tranquilidad del entorno: caminar junto al río, bajo la sombra de frondosos árboles que en otoño cubren el suelo con un manto de hojas.

Antiguas «fábricas de luz»

Molino Galán, hoy convertido en casa ruralmolinogalan.com

En la zona hay un total de 11 molinos: 7 en la cuenca del río Buñol, 3 con aguas canalizadas del río Juanes y uno en el barranco de San Jaime. Estas antiguas edificaciones aprovechaban la fuerza del agua para diferentes usos desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX. Fueron molinos harineros primero, luego fábricas de luz, de elaboración de chocolate, fábricas de papel … Algunos de ellos se han perdido para siempre, pero otros perviven transformados en residencias y casas rurales. Y sobre todo perviven las infraestructuras que se construyeron para dotarlos de utilidad: azudes, canalizaciones, compuertas… ahora ya integradas en el paisaje fluvial de este rincón de Alborache.

Zona de Azud del Molino de la Luzmolinogalan.com

La ruta sufrió daños durante la DANA y ha sido objeto de trabajos de reparación. La Confederación Hidrográfica del Júcar ha acondicionado accesos peatonales y levantado dos pasarelas de madera, una intervención que devuelve protagonismo a este pequeño corredor verde junto al río. No es, sin embargo, una ruta para afrontar con prisas: lo interesante está en caminar despacio, escuchar el agua y fijarse en las huellas de esa antigua industria. Y si se quiere pernoctar, el Molino Galán es ahora una casa rural con un precioso estanque de patos que se alza como una de las zonas más bonitas y con más vegetación del sendero, ya que en este tramo se puede recorrer el camino a la orilla del río.

Alargar la ruta

Charco Azul de la Ruta de los Molinosmolinogalan.com

Quien quiera alargar la jornada puede enlazarla con la Ruta del Agua-Molinos de Alborache, un sendero circular señalizado de 8,4 kilómetros, con un tiempo estimado de dos horas y media y 210 metros de desnivel. Otra posibilidad es acercarse a la Cueva del Turche y al Charco Azul, dos de los parajes más conocidos de la zona, aunque conviene consultar previamente los accesos y las normas de uso del entorno.

Desde Valencia se llega en menos de una hora por carretera. Es una alternativa distinta y original a las rutas más concurridas del litoral: una caminata corta entre agua, sombra y patrimonio industrial que permite descubrir que la provincia levantina también guarda paisajes de ribera lejos de la playa.