Casas de colores, calles empinadas, gente amable, túneles y antiguas minas de plata distinguen a Guanajuato. Su riqueza minera explica el esplendor de sus templos, teatros y palacios. No hay que irse sin recorrer el callejón del Beso, entrar en el Teatro Juárez y contemplar la ciudad desde el monumento al Pípila.