Plaza Grande de Quito (Ecuador)Getty Images/Jess Kraft

La primera capital declarada Patrimonio de la Humanidad, una joya de América a casi 3.000 metros de altura

En 1978 fue reconocida como la primera capital del mundo declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su centro histórico es uno de los más extensos y mejor preservados de Hispanoamérica

La capital de Ecuador, Quito, acaba de ser reconocida como Ciudad Destino Líder de Sudamérica en los World Travel Awards (WTA) 2026. La ciudad a la que llegaron Diego de Almagro y Sebastián de Benalcázar en 1534 no es solo la puerta de entrada a Ecuador o a las increíbles islas Galápagos. Ubicada a 2.850 metros de altitud, rodeada por montañas y volcanes, es una de las grandes ciudades históricas de América Latina.

La capital de Ecuador acaba de ser reconocida como Ciudad Destino Líder de Sudamérica en los World Travel Awards (WTA) 2026

En 1978 Quito se convirtió en la primera capital del mundo incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, en la primera promoción de lugares reconocidos por el organismo. El motivo está en su centro histórico, que ocupa unas 370 hectáreas y reúne 24 iglesias, conventos, monasterios, museos y plazas. Es uno de los conjuntos coloniales más extensos y mejor conservados de Hispanoamérica, con una densidad monumental poco habitual incluso en ciudades de pasado virreinal.

Riqueza cultural y gastronómica

Iglesia de la Compañía de Jesús en Quito (Ecuador)Diego Delso

Los reconocimientos internacionales reflejan una realidad que también se evidencia en las motivaciones de quienes visitan Quito. Según su portal de Turismo, la ciudad es elegida principalmente por su riqueza cultural, que representa el 33,2% de las motivaciones de viaje, seguida por su oferta natural, con el 25,2%, y su reconocida gastronomía, con el 16,4%.

Plaza e iglesia de San Francisco en QuitoGetty Images/Julius Fekete

La visita a la capital de Ecuador puede comenzar en la Plaza Grande o de la Independencia, el corazón político y religioso de la ciudad. Allí se encuentran el Palacio de Carondelet, sede presidencial; la Catedral Metropolitana; el Palacio Arzobispal y el Ayuntamiento. A pocos minutos se alza la iglesia de la Compañía de Jesús, cuya fachada de piedra volcánica y espectacular interior cubierto de pan de oro explican por qué está considerada una de las grandes obras del barroco americano.

Interior de la iglesia de San Francisco en Quito (Ecuador)Diego Delso

Otro imprescindible es el conjunto de San Francisco, conocido como El Escorial del Nuevo Mundo por sus dimensiones. Fue el primer templo franciscano de la antigua Real Audiencia de Quito y combina iglesia, convento, claustros, atrio y una importante colección de arte de la Escuela Quiteña, una de las más relevantes de la América colonial.

El mayor templo neogótico de América

Las singulares gárgolas de la Basílica del Voto NacionalGetty Images

La Basílica del Voto Nacional marca la transición entre el Quito antiguo y la ciudad moderna. Es el mayor templo neogótico de América y sus torres, de 115 metros, ofrecen una de las mejores panorámicas de la capital. Conviene fijarse en sus gárgolas: en lugar de monstruos medievales representan iguanas, tortugas, armadillos, monos y otros animales de Ecuador.

El Panecillo y la Virgen de Quito, la estatua más famosa de la capital de EcuadorGetty Images

Para completar la jornada, merece la pena pasear por La Ronda, una calle de talleres artesanos y casas restauradas, y subir al Panecillo, coronado por la Virgen de Quito. Quien disponga de más tiempo puede tomar el teleférico hasta los 4.100 metros de altitud o visitar la Ciudad Mitad del Mundo, a unos 25 kilómetros al norte de la capital y donde está un monumento de 30 metros de altura construido para señalar el lugar por donde teóricamente pasa la línea ecuatorial (la latitud 0° 0' 0'') que divide al planeta en los hemisferios norte y sur.

Monumento a la Mitad del Mundo, unos kilómetros al norte de QuitoGetty Images/Darío Cortez

Desde España, Quito tiene conexión directa con Madrid-Barajas mediante vuelos de Iberia y Air Europa. El trayecto ronda las once horas; desde el resto de aeropuertos españoles es necesario enlazar en Madrid. Una vez allí, conviene tomarse el primer día con calma: la altitud se nota y el centro histórico se disfruta mucho mejor sin prisas.