Vista panorámica de la plaza de toros y la catedral de Tarazona (Zaragoza)Getty Images

Tarazona (Zaragoza)

Una de las ciudades más bellas y monumentales de España, con catedral de colores y plaza de toros octogonal

A los pies del Moncayo, Tarazona alberga una de las catedrales más sorprendentes de Aragón, una plaza de toros formada por 32 casas y un casco histórico donde conviven judería, palacios renacentistas y casas colgadas sobre el río Queiles

Ubicada a 89 kilómetros de Zaragoza, la localidad de Tarazona brinda una escapada monumental que merece bastante más que un paseo rápido. Su casco histórico conserva las huellas de las comunidades cristiana, judía y musulmana, y permite enlazar la visita urbana con el monasterio de Veruela, el Parque Natural del Moncayo o la Vía Verde del Tarazonica.

Catedral de Santa María de la HuertaJuan Carlos Gil Ballano / patrimonioculturaldearagon.es

La primera parada debe ser la catedral de Santa María de la Huerta. Construida a partir del siglo XIII, reúne elementos góticos, mudéjares y renacentistas en un edificio poco convencional, de ahí su fama de catedral multicolor. Cerrada durante casi tres décadas por graves problemas estructurales, recuperó su esplendor tras una larga restauración y reabrió en 2011. En el interior, las pinturas renacentistas descubiertas durante las obras han llevado a calificar una de sus dependencias como la «Capilla Sixtina del Renacimiento español».

Una plaza especial

Antigua o Vieja plaza de toros de Tarazona, ahora convertida en casasGetty Images/JOSE L. VEGA

La plaza de toros Vieja es el otro gran símbolo de Tarazona. Tiene planta octogonal y fue construida en el siglo XVIII como un conjunto de 32 viviendas dispuestas alrededor de un espacio central. Es uno de los escasos ejemplos españoles de plaza taurina integrada en una manzana de casas y está declarada Bien de Interés Cultural desde 2001. Hoy, además, alberga un punto de información turística.

Fachada renacentista del Ayuntamiento de TarazonaGetty Images/JOSE L. VEGA

Desde allí conviene callejear sin un itinerario rígido. La fachada renacentista del Ayuntamiento merece una parada detenida, igual que el palacio episcopal, la iglesia de Santa María Magdalena y el convento de la Concepción.

Casas colgantes en Tarazona (Aragón)Getty Images/Jordi de Rueda

Las casas colgadas sobre la vega del Queiles aportan una de las imágenes más fotogénicas de la ciudad. El antiguo barrio judío, integrado en la Red de Juderías de España, y la morería recuerdan una convivencia de culturas que dejó su huella en la trama urbana.

Fiesta y excursiones

El Cipotegato de Tarazona.tarazona.es

Tarazona tiene, además, una fiesta imposible de confundir con ninguna otra. Cada 27 de agosto, a las doce del mediodía, el Cipotegato sale del Ayuntamiento vestido de arlequín amarillo, rojo y verde y atraviesa la plaza entre una lluvia de tomates. Es el arranque de las fiestas de San Atilano, declaradas de Interés Turístico Nacional. Si se asiste, hay que ir con ropa prescindible.

Monasterio de VeruelaTurismo de Aragón

Para alargar la escapada, el monasterio cisterciense de Veruela queda a unos 12 kilómetros, en Vera de Moncayo, y que albergará el Parador número 100 de la red y es una visita excelente antes de subir hacia el parque natural. Otra alternativa es la Vía Verde del Tarazonica: 22 kilómetros sobre el antiguo ferrocarril entre Tarazona y Tudela, aptos para caminar, pedalear o recorrer a caballo.