Jardines del Largo da República do Brasil en Guimaraes
Guimarães
Historia y tesoros de la ciudad donde nació el reino de Portugal y es Capital Verde Europea
En Guimarães comienza un recorrido por miles de años, desde los asentamientos prehistóricos hasta la ciudad contemporánea, pasando por la Edad del Hierro, Roma y el nacimiento del reino de Portugal
Esta pequeña ciudad a 55 kilómetros de Oporto fue escenario de un acontecimiento decisivo en el origen de nuestro país vecino. De ahí que en la Torre da Alfândega se lea Aqui nasceu Portugal, símbolo de su condición de cuna de la nación.
Uno de los testimonios más extraordinarios de su pasado es la Citânia de Briteiros, un poblado fortificado de la Edad del Hierro situado en el monte de San Román. Sus murallas, calles y viviendas revelan una sorprendente organización urbana anterior a Roma. Excavada desde 1874 por Francisco Martins Sarmento, es uno de los grandes yacimientos protohistóricos peninsulares.
Dos mujeres y un rey
Torre da Alfândega donde se lee «Aquí nació Portugal»
Dos mujeres vinculadas a la alta nobleza leonesa marcaron el destino del futuro Portugal. La condesa Mumadona Dias fundó en el 949 el monasterio de Santa María y levantó un castillo como protección frente a normandos y musulmanes. Dos siglos después, Teresa de León, hija natural de Alfonso VI el Bravo, gobernó el condado portucalense, denominación derivada del antiguo Portus Cale, origen del topónimo Portugal. En 1128, su hijo se rebeló contra ella y la derrotó en la batalla de São Mamede (San Mamés). Se llamaba Alfonso Henríquez y años después se convertiría en el primer rey de Portugal.
Pasado medieval
Centro histórico de Guimarães (Portugal)
La iglesia de Nossa Senhora da Oliveira ocupa el lugar del monasterio de Mumadona, aunque el edificio actual corresponde a reformas posteriores, especialmente góticas. El castillo también se fue transformando con las almenas y su imponente torre del homenaje. A escasos metros se encuentra la pequeña iglesia románica de São Miguel do Castelo, donde según la tradición fue bautizado el futuro monarca, aunque el templo actual es posterior a su nacimiento. Muy cerca se extiende el Campo de São Mamede, lugar asociado al enfrentamiento entre madre e hijo. La histórica Rua de Santa Maria unía los dos núcleos originarios, el militar y el religioso.
Iglesia de Santo Domingo
En los siglos XIII y XIV la villa medieval se fue consolidando dentro de sus murallas, con el paso de peregrinos camino de Santiago de Compostela. Una leyenda asegura que el apóstol llevó hasta la actual Praça de São Tiago una imagen de la Virgen. Una vieira grabada en el pavimento recuerda la antigua capilla dedicada al santo. Pese a las protestas fue demolida en 1887 por razones de embellecimiento y salubridad pública, pero conserva su trazado medieval. Muy cerca la iglesia de São Domingos, originaria del siglo XIII, conserva elementos góticos y reformas barrocas. Su claustro fue declarado Monumento Nacional, y forma parte del Museo Arqueológico de la Sociedade Martins Sarmento.
Un olivo milagroso
Iglesia de Nuestra Señora de Oliveira y Pradao do Salado
El Largo da Oliveira era el corazón de la vida urbana y debe su nombre a otra leyenda: un olivo seco volvió a brotar en 1342 cuando el comerciante Pero Esteves colocó una cruz junto a él. Talado en 1870 entre protestas, fue sustituido en 1985 con las tres fechas grabadas en su base: 1342, 1870 y 1985.
La Cruz del olivo milagroso
Esta fabulosa plaza conserva dos monumentos vinculados a victorias militares portuguesas: el Padrão do Salado y la iglesia de Nossa Senhora da Oliveira. El primero es un templete gótico mandado levantar por Alfonso IV de Portugal para celebrar la victoria de 1340 en la batalla del Salado, cerca de Tarifa, donde luchó junto a Alfonso XI de Castilla, tocayo y yerno. Ambos frenaron una gran ofensiva de los benimerines y sus aliados nazaríes durante la Reconquista. Bajo sus arcos se conserva la cruz de piedra, probablemente adquirida en Normandía por Pero Esteves y vinculada a la leyenda del olivo milagroso. Presenta a Cristo crucificado en una cara y a la Virgen en la otra. Fue un importante lugar de devoción mariana.
La guerra de los Juanes
Claustro de Nuestra Señora de Oliveira
La iglesia gótica de Nossa Senhora da Oliveira, fue reconstruida por orden de Juan I tras su victoria en la batalla de Aljubarrota, librada en 1385. Enfrentó a dos monarcas, de nuevo emparentados y con el mismo nombre, que disputaban la corona portuguesa. Juan de Castilla la reclamaba por su matrimonio con Beatriz, hija del difunto Fernando I, y Juan de Avis, hijo natural del rey Pedro, y ya proclamado rey de Portugal, se negaba a tal pretensión. Aquella victoria consolidó la independencia del reino y afianzó la dinastía de Avis.
Edificios en Largo do Toural
El Museo Alberto Sampaio custodia el jubón militar que, según la tradición, vistió Juan I durante la batalla, y ofreció después a la Virgen. Es una excepcional pieza del siglo XIV declarada Tesoro Nacional. El mismo Juan I dirigiría la conquista de Ceuta en 1415, iniciando la expansión portuguesa por el norte de África. De ahí procede el aleo, bastón con el que Pedro de Meneses, primer gobernador, aseguró al monarca que podría defenderla. Se conserva en el Santuario de Nuestra Señora de África, en Ceuta.
También destacan los Paços do Concelho, antiguas Casas Consistoriales del siglo XIV, hoy sede de la delegación de Turismo de Oporto y Norte de Portugal. Sus arcos góticos comunican el Largo da Oliveira con la Praça de São Tiago.
Palacio de nobleza
Estatua de Don Afonso Henríquez, primer rey de Portugal, frente al Palacio de los Duques de Bragança
El siglo XV dejó en Guimarães el palacio de los Duques de Braganza, mandado construir por Alfonso de Barcelos, hijo ilegítimo de Juan I y primer duque de Braganza. De inspiración señorial francesa, sorprende por sus chimeneas cilíndricas y su elegante patio interior. Tras siglos de abandono, fue cuartel militar y se reconstruyó en el siglo XX. Alberga un museo con tapices, mobiliario y armas antiguas, además de servir como residencia oficial del presidente de la República en sus visitas al norte del país. La arquitectura religiosa dejó testimonios, como la iglesia de São Francisco, de origen medieval, con elementos góticos y reformas barrocas, como los azulejos que narran la vida de San Antonio de Padua o su magnífico retablo dorado del siglo XVIII.
Convento de Santa Clara
Del siglo XVI es el convento de Santa Clara, convertido en sede del Ayuntamiento. La repostería conventual pervive en especialidades como las tortas de Guimarães o el ‘toucinho do céu’. El crecimiento urbano continuó con la iglesia de la Misericordia, iniciada a finales del siglo XVI, y nuevos espacios fuera de las murallas.
Basílica de San Pedro con una torre inacabada
Entre ellos sobresale el Largo do Toural, donde se encuentra la Torre da Alfândega con su célebre inscripción y la basílica de São Pedro, iniciada en 1737 y primera de la archidiócesis de Braga en recibir ese título. Su fachada quedó inacabada, con una sola de las dos torres proyectadas.
Reconocimiento internacional
Iglesia barroca de Nossa Senhora da Consolação e dos Santos Passos
El siglo XVIII enriqueció Guimarães con el palacio de Vila Flor, rodeado de jardines escalonados, hoy centro cultural. También destaca la iglesia barroca de Nossa Senhora da Consolação e dos Santos Passos, cuya elegante fachada preside los jardines del Largo da República do Brasil, una de las perspectivas más fotografiadas de la ciudad.
El pasado industrial aparece en la Zona de Couros, antiguo barrio de curtidores con estructuras destinadas al tratamiento de las pieles. Su recuperación permitió ampliar en 2023 la declaración de Patrimonio Mundial concedida por la UNESCO al centro histórico en 2001.
Otro símbolo de Guimarães se encuentra en el monte da Penha, accesible en teleférico. Entre enormes rocas graníticas, bosques y miradores se levanta el santuario de Nossa Senhora da Penha, contrapunto natural al conjunto medieval.
La ciudad que fue Capital Europea de la Cultura en 2012 es ahora Capital Verde Europea 2026, demostrando que la cuna histórica de Portugal continúa avanzando hacia el futuro.