Vista de Linares de la Sierra, en la provincia de Huelva
Linares de la Sierra (Huelva)
El pueblo blanco de Andalucía que decora la entrada de sus casas con alfombras de piedra
Linares de la Sierra, en pleno Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, conserva una de las tradiciones más singulares de la arquitectura popular andaluza: los llanos, mosaicos de piedra que convierten cada puerta en una pequeña obra de arte
En Linares de la Sierra (Huelva) hay que caminar mirando al suelo. Delante de muchas casas blancas aparecen composiciones circulares, estrellas, flores, animales o figuras geométricas hechas con pequeñas piedras de colores. Son los ‘llanos’, también llamados ‘empedraos’: alfombras pétreas que decoran las entradas de las viviendas, las calles y algunos rincones del casco urbano.
Muchas casas blancas muestran en su entrada 'llanos' o 'empedraos' con estrellas, flores, animales o figuras geométricas hechas con piedras de colores
No hay dos exactamente iguales. Cada familia ha elegido durante generaciones dibujos, combinaciones y tamaños distintos, de modo que el pueblo se puede recorrer como una galería al aire libre. Algunos de estos empedrados se conservan desde el siglo XIX y no son un elemento aislado: forman parte de una manera de construir y habitar la sierra, con casas encaladas, fachadas sencillas, macetas y calles de trazado irregular.
Identidad propia
'Llanos' en las entradas de las casas de Linares de la Sierra
Linares de la Sierra está entre Aracena y Alájar, en un valle rodeado de encinas, alcornoques y castaños. Su reducido tamaño juega a favor del visitante: en una mañana se puede pasear sin rumbo fijo por las calles donde se concentran los ‘lanos y detenerse en la iglesia de San Juan Bautista, uno de los edificios que mejor organiza el perfil del pueblo.
Plaza de Linares de la Sierra
Junto a ella se encuentra una de las curiosidades locales: una pequeña plaza de toros integrada en el propio caserío, con graderíos encalados apoyados en el entorno de la iglesia. Más que un coso monumental, parece un ensanchamiento natural de las calles y resume bien la relación directa entre la vida del pueblo y sus espacios públicos.
Iglesia de San Juan Bautista en Linares de la Sierra
Fuentes, huertas y caminos
Otra parada imprescindible es el lavadero circular de la Fuente Nueva. Sus puestos de piedra dispuestos alrededor del agua recuerdan que, antes de convertirse en destino de escapada, Linares fue una comunidad organizada en torno a fuentes, huertas y caminos. El municipio conserva además varios lavaderos y manantiales, algunos vinculados a rutas cortas por el llamado Valle Escondido.
Lavadero circular del pueblo
La visita tiene sentido como parte de una jornada por la Sierra de Aracena. Desde Linares salen senderos hacia Alájar y otros pueblos cercanos, y el Parque Natural ofrece dehesas, bosques de castaños y una gastronomía marcada por el cerdo ibérico, las setas y los productos de temporada. Aracena queda a unos quince minutos en coche y permite completar el plan con la Gruta de las Maravillas, su castillo y el Museo del Jamón.
Figura geométrica a la entrada de una casa de Linares de la Sierra
Pero el gran detalle de Linares está en sus puertas. Antes de entrar en una casa o fotografiar una fachada, conviene mirar abajo: allí aparece una flor, un dibujo imposible o una piedra colocada hace más de un siglo para convertir el umbral en algo más que una entrada.