Palacio del Deán Ortega en Úbeda (Jaén), el primero que fue convertido en Parador
El primer palacio de España convertido en Parador, frente a una gran plaza del Renacimiento
El Parador de Úbeda (Jaén) ocupa el palacio del Deán Ortega, construido en el siglo XVI junto a la Sacra Capilla del Salvador. Abrió como Parador Nacional en 1930 y fue el primer palacio de España adaptado para la red
No fue el primer Parador de España (ese honor corresponde al de Gredos, inaugurado en 1928), pero el de Úbeda, en la provincia de Jaén, marcó un cambio de rumbo decisivo para la red estatal. Cuando abrió en 1930, el antiguo palacio del Deán Ortega se convirtió en el primer palacio español adaptado como Parador de Turismo. Desde entonces, muchos de los establecimientos más atractivos de la cadena han seguido esa fórmula: dormir dentro de un edificio histórico sin renunciar a las comodidades de un hotel.
Plaza Vázquez de Molina en Úbeda
El palacio fue levantado en el siglo XVI para Fernando Ortega Salido, deán de la catedral de Málaga y primer capellán mayor de la Sacra Capilla del Salvador. Su ubicación no podía ser más privilegiada: ocupa uno de los lados de la plaza Vázquez de Molina, el gran escenario del Renacimiento de Úbeda, ciudad declarada Patrimonio Mundial junto a Baeza en 2003.
Un edificio espectacular
Patio renacentista del Parador
La fachada, sobria y equilibrada, anticipa el interior del Parador. Tras el zaguán aparece un patio renacentista de dos alturas, con columnas de mármol, arcos y galerías. Es el espacio más reconocible del alojamiento y el mejor lugar para detenerse a tomar algo o sentarse antes de salir a recorrer la ciudad. Las habitaciones y salones conservan detalles históricos, aunque el edificio ha sido adaptado sucesivamente a su función hotelera.
Habitación Doble Superior del Parador de Úbeda
Dormir en este palacio significa tener algunos de los monumentos principales de Úbeda a menos de dos minutos a pie. Úbeda fue declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por su conjunto monumental renacentista. Un paseo por su casco histórico explica este título, concedido por la riqueza patrimonial e histórica que se encuentra en sus calles, palacios, iglesias y museos. La ciudad también es rica en artesanía, gastronomía y folclore andaluz. El título es compartido con la ciudad de Baeza, que destaca también por su conjunto monumental renacentista y ubicada a pocos kilómetros de Úbeda.
Joya del arte
Fachada del Ayuntamiento de Úbeda, en el palacio Vázquez de Molina
Frente al Parador se alza el palacio Vázquez de Molina, actual Ayuntamiento y una de las grandes obras de Andrés de Vandelvira. A pocos metros está la Sacra Capilla del Salvador, encargada por Francisco de los Cobos como panteón familiar y considerada una de las joyas del Renacimiento español.
Basílica de Santa María de los Reales Alcázares en Úbeda
La plaza reúne además la basílica de Santa María de los Reales Alcázares, el palacio del Marqués de Mancera, el antiguo Pósito y otros palacios que explican la riqueza que alcanzó Úbeda durante el siglo XVI. Merece la pena recorrerla despacio, fijarse en las portadas y volver al caer la tarde, cuando baja el ritmo de las visitas.
Gastronomía andaluza
Comedor del Parador de Úbeda
La estancia puede completarse con el restaurante del Parador, dedicado a la cocina jiennense y al aceite de oliva virgen extra, o con una ruta por las calles del casco histórico hasta la plaza Primero de Mayo, la iglesia de San Pablo y el hospital de Santiago. Úbeda se recorre bien en un día, aunque una noche en el palacio permite disfrutar de su plaza monumental cuando la mayoría de los visitantes ya se ha marchado.