Las ZBE han blindado los cascos urbanos a los coches sin etiqueta
Emisiones
El motivo por el que Madrid no puede multar a los coches que circulan por sus nuevas Zonas de Bajas Emisiones
La capital pone en marcha unas limitaciones que afectan a más de 25 millones de vehículos, de los cuales ocho millones no tienen etiqueta
Europa puso en funcionamiento en 2021 el plan Fit for 55 (Objetivo 55), un programa que tiene como objetivo la reducción de emisiones contaminantes un 55 % dentro del territorio comunitario en 2030, tomando como referencia los valores de 2012.
Bruselas acompañó el programa con una importante dotación de ayudas y subvenciones a los países miembros de la Unión Europea, una dotación económica destinada a financiar la transformación industrial de la UE, una partida incluida dentro de los fondos Next Generation.
Fondos Next Generation
La Unión Europea dejaba en manos de lo cada país el desarrollo legal de las limitaciones y las medidas a aplicar para lograr los objetivos propuestos en materia de descarbonización, con un gran protagonista: el automóvil y sus emisiones, pues el plan contemplaba la completa electrificación del parque móvil europeo de cara a 2050.
Las etiquetas permiten clasificar todos los automóviles en circulación
En este caso España desarrolló el plan de transformación recuperación y resiliencia, actualmente en vigor, que obliga a los ayuntamientos de las ciudades con más de 50.000 habitantes a poner en funcionamiento limitaciones a la circulación. Para ello contó con la ayuda de la DGT que en 2016 ya había clasificado todos los automóviles en función de sus emisiones mediante el sistema de etiquetas.
Los ayuntamientos, protagonistas
Los ayuntamientos son los responsables de desarrollar la limitaciones a la circulación, que deberían estar en vigor en 150 ciudades antes de 1 de enero de 2023, aunque la realidad es que a día de hoy menos de un 30 % de las ciudades las ha activado, lo que las puede privar de algunos fondos y subvenciones provenientes de la Unión Europea.
Además, los Tribunales han supuesto un freno a la puesta en funcionamiento de las Zonas de Bajas Emisiones, pues en ciudades como Madrid, Barcelona o Gijón las han desactivado por fallos en su ejecución.
Los tribunales han logrado poner freno a las ZBE
Los tres principales argumentos detrás de estas sentencias contrarias a las ZBE están relacionado con la falta de un estudio de viabilidad económica, la mala señalización y la ausencia de un periodo de pruebas.
En el caso de la capital, las Zonas de Bajas Emisiones crecerán a partir del 1 de enero de 2024, pasando de la almendra central delimitada por la M-30 al municipio completo de Madrid. Esto significa que las limitaciones a la circulación que actualmente afectan a la zona central se extenderán a todo el municipio de la capital, lo que quiere decir sus 21 distritos y barrios.
Control total
Para su control el Ayuntamiento cuenta con más de 500 cámaras lectoras de matrículas y la ayuda de la Policía Municipal se encargará de su aplicación.
Dados los precedentes, el Ayuntamiento madrileño ha blindado su puesta en funcionamiento contra los tribunales estableciendo un período de pruebas de seis meses, una fase informativa en la que los vehículos sin etiqueta que entren y sean detectados por las cámaras de control recibirán en su casa una notificación con carácter informativo, pero afortunadamente sin multa (200 euros).
Las ciudades están tomadas por las cámaras
Sólo en el caso de que un agente de la autoridad nos pare e identifique puede sancionarnos por la infracción in situ. Esta fase de pruebas informativa durará hasta el 1 de julio de 2023, cuando las cámaras empezarán a multar con total normalidad.