Una vez robado, borraban el viejo número de bastidor a conciencia

De película

Cae la banda del minuto, la mafia búlgara que robaba coches en 60 segundos y los vendía en España

Se trata de una banda de robo de coches muy bien organizada que se regía por una única norma común: si en 60 segundos no habían arrancado el coche, no se lo llevaban

60 segundos es el título de una película mítica entre los aficionados al automóvil en la que Nicolas Cage encarna a Memphis, un sigiloso y experimentado ladrón de coches retirado que recibe el encargo de robar 50 deportivos muy valiosos en un solo día para liberar a su hermano de las garras de la mafia.

En este caso el guión de la operación llevada a cabo por la Policía Española en colaboración con la búlgara parece inspirado en este largometraje, pues la mafía desarticulado se ponía siempre como límite a sus robos 60 segundos, más allá de ese tiempo se iban con las manos vacías, pues el riesgo de que les detuviera la policía a partir de ese plazo era exponencial.

Ni un segundo más

En este caso los ladrones búlgaros no usaban ni ganzúas ni llaves maestras, sino que disponían de sofisticados inhibidores y dispositivos electrónicos que les permitían clonar los códigos de apertura y arranque de los propietarios, para luego utilizarlos cuando dejaban el coche aparcado.

La policía ha tardado horas en identificar cada vehículo

También utilizaban el método del inhibidor de frecuencia, que permite bloquear la llave del propietario cuando aparca el coche, de manera que aunque se piense que lo ha cerrado, el vehículo sigue abierto.

Guerra electrónica

En este caso una vez sustraídos los automóviles en Bulgaria, recibían un ‘lavado de cara’ es decir se encargaban de rematricularlos en ese mismo país como si fueran importados, cambiando a conciencia tanto el número de bastidor como cualquier elemento que pudiera identificarlos.

Posteriormente enviaba los vehículos a España con los papeles nuevos y en regla y los ponía a la venta, con un precio que oscilaba siempre entre los 30.000 y los 50.000 euros. En este caso la precisión de las manipulaciones era tal que varias de las unidades han sido encontradas en manos de concesionarios y negocios de compra venta, que los habían adquirido como coches limpios para revenderlos posteriormente.

En este caso un Toyota RAV4 con nueva identidad

La banda disponía de un stock de coches en torno a los 400.000 euros y preparaba nuevos envíos a España cuando fue descubierta.

Investigación abierta

Ahora la labor de la policía es seguir el rastro de las decenas de coches que pueden estar circulando legalmente en nuestro país para aclarar la situación con el actual propietario.

Se da la circunstancia de que probablemente el nuevo dueño piense que circula en un coche legalmente comprado, lo previsible si tenemos en cuenta que el automóvil ha pasado los filtros de seguridad de la DGT y está 'completamente' legalizado.