La caravana de Cadillac de Obama en su toma de posesión de 2009

Seguridad vital

Del coche de la muerte a la Bestia: los coches de los presidentes de EE. UU. incluido el nuevo de Trump

Apodado como el coche de la muerte, el Lincoln en el que asesinaron a Kennedy cambió para siempre la filosofía de los coches presidenciales, ya no se hacen para dejar ver al presidente sino para protegerlo

Desde el asesinato de John Fitzgerald Kennedy a bordo de un Lincoln Continental, la marca de lujo de Ford, el coche del presidente de los Estados Unidos se ha convertido en una verdadera cuestión de estado.

Se trata de uno de los secretos mejor guardados por la CIA y los pocos detalles que se conocen sobre estos automóviles corren como la pólvora, como por ejemplo que en el maletero además de un verdadero arsenal cuentan con varias bolsas de sangre del propio presidente y de un equipo que podría filtrar el aire durante horas para evitar riesgos en caso de ataques químicos o bacteriológicos.

Bolsas de sangre

La historia de los coches presidenciales nace en el año 1900 cuando el presidente Taft ordena sustituir los establos de la Casa Blanca por unos garajes y la compra de cuatro vehículos valorados en 12.000 dólares. Se trataba de dos lujosos automóviles Pierce-Arrow, uno eléctrico Baker y otro de vapor White Motor Company.

Taft a principios del siglo XX ordenaba comprar el primer coche presidencial

Años después, Franklin D. Roosevelt adquirió el primer Sunshine Special, un coche presidencial preparado y que estrenaba por primera vez medidas de seguridad adicionales, pues hasta entonces eran de estricta serie.

Se trataba de un Ford V8 Phaeton, apodado como Sunshine Special, al que seguiría un Lincoln Motor Company V12. Este coche disponía de ruedas de repuesto para emergencias, carrocería blindada, luces rojas y compartimento para metralletas.

Hasta metralletas

Truman compró a final de los 40 una decena de Cosmopolitan, uno de ellos blindado y descapotable para el presidente. En 1954 Eisenhower hizo construirle una burbuja de seguridad de plexiglás denominada bubble-top que permitiera que le vieran pero con seguridad.

El auténtico bubble top de Eisenhower

Un visionario de acuerdo con lo que ocurriría pocos años después en 1961, cuando el presidente John F. Kennedy fue asesinado en Dallas a bordo de un Lincoln descapotable adquirido. Fue el final de los coches presidenciales descapotables. La Casa Blanca siguió usando Lincoln Continental de Ford hasta que en 1983 Reagan compraba varios Cadillac Fleetwood.

Reagan y Clinton también apostaría por los Cadillac Fleetwood. Recientemente se ha subastado una unidad perteneciente a Clinton, aunque previamente se le habían retirado las medidas de seguridad.

Cadillac Fleetwood de Clinton recientemente subastado

Con Bush padre nació el apodo de la Bestia, al blindar y dotar de todo lo imaginable un Cadillac DeVille que contaba con unas puertas de 13 centímetros de grosor y sistema de aire autónomo, curiosamente disponía de un cargador de 10 CD y asientos con masaje. Ya en los 2000 fue sustituido por un Cadillac DTS similar pero con chasis de camión. En todos los casos disponía de varias unidades que viajan siempre de dos en dos hasta el lugar del mundo donde son necesarios.

Cadillac DTS de Bush padre, la primera Bestia

Obama lo sustituyó en 2009 por un Cadillac que aunque se parecía a algún modelo de calle no tenía nada que ver con él, al final de su mandato encargó la fabricación de una nueva Bestia. Se trata de la Bestia actual que ya estrenaría Trump en su primera legislatura y que es el mismo que usa durante su investidura. Este vehículo fue usado también por Joe Biden.

El primer Cadillac de Obama tiene un motor V8 de 700 caballos y pesa unos 7.000 kilos lo que le obliga a usar neumáticos propios de camión. No alcanza los 100 kilómetros por hora, con un consumo superior a los 60 litros a los 100 kilómetros y dispone de óptica de visión nocturna, un cañón de gas lacrimógeno, tanques de oxígeno a bordo, un tanque de combustible blindado lleno de espuma para evitar explosiones y escopetas de corredera e incluso se comenta que granadas propulsadas.

La Bestia de Trump

El actual de Trump fue fabricado por GM, su desarrollo ha costado unos 16 millones de dólares y vio la luz en 2018. Su estética parece una simple evolución del anterior, si bien tiene capacidad para siete personas y simula ser un Cadillac Escalade.

La Bestia de Trump fue presentado durante una carrera de la NASCAR

También dispone de bolsas de sangre, está herméticamente sellado y tiene visión nocturna, cortinas de humo e incluso deja charcos de aceite para defenderse si le siguen. La carrocería de aluminio, acero y titanio tiene 20 centímetros de grosor y las ventanilla 13, con lo que es capaz de resistir hasta cohetes.