Quitamiedos de madera en una curva cerrada que da vértigo...
Seguridad vial
Quitamiedos: cuando las protecciones de la carretera te quitan el miedo pero te abren las puertas del abismo
Tres accidentes recientes con fallecidos demuestran que en España los quitamiedos son una broma de mal gusto que ponen en riesgo la seguridad de los conductores y sus acompañantes
Biondas, guardarraíles o quitamiedos son términos sinónimos con los que se designa a las protecciones laterales de la carretera con las que se evita que los coches se salgan de la misma y que en teoría deben evitar también que los coches que impactan contra ellos reboten y vuelvan al interior de la carretera, para que no choquen contra los que vienen en sentido contrario.
Cómo deberían ser...
Habitualmente miden entre siete u ocho metros de largo y tienen una altura que ronda los 80 centímetros. El nombre de quitamiedos es muy gráfico, pues lógicamente en puertos de montaña y zonas con caídas al borde de la carretera o ríos cumplen una misión tranquilizadora para los conductores.
Su misión es sujetar el coche para que ni caiga ni vuelva a la carretera
Con un déficit en mantenimiento de carreteras de unos 10.000 millones de euros es difícil pensar que los quitamiedos estén en buen estado, tal y como ocurre en la red viaria española, donde su conservación es sencillamente lamentable.
Ni coches ni motos
La gran mayoría fueron instalados a partir de 1973, tras su aprobación en 1971 y en su momento constituyó uno de los mayores avances en materia de seguridad vial de este país.
Así es como deberían ser los quitamiedos
Desafortunadamente la realidad nos dice que este tipo de dispositivos ni han sido desplegados de la manera necesaria ni cumplen con su misión a la hora de frenar posibles accidentes, tal y como se ha demostrado recientemente en tres accidentes en los que desafortunadamente hay que contar fallecidos.
El primero de ellos y más reciente ha tenido lugar en la isla de La Gomera, donde un autobús de línea se despeñaba carretera abajo en el kilómetro 3 de la GM-2. En este caso no es que no hubiera guardarraíles, es que eran de madera. Se trata de un tipo de biondas que se usan en zonas en las que se trata de mantener la estética de la zona, pero que no están homologadas para evitar accidentes.
El accidente de La Gomera, con quitamiedos de madera
En este caso las sujeciones son metálicas, pero los guardarraíles de madera ceden a la primera tan pronto como un coche se choca con ellos, tal y como ocurrió en este accidente en el que falleció una mujer de 72 años.
Una broma pesada
Este tipo de protecciones deben ser de metal, en concreto de una aleación al 70 % de hierro y al 30 % de zinc, lo que asegura la rigidez y a la vez la elasticidad.
Puerto de la lunada, aquí fallecieron cuatro jóvenes
A finales del mes de marzo fallecían cuatro jóvenes en la carretera CA-643 tras despeñarse con su coche en el puerto de la Lunada, otro desgraciado accidente en una carretera sin guardarraíles que tan sólo tenía pretiles. Un siniestro al que hay que sumar el ocurrido hace unos días en León, en la carretera N-621, donde los ocupantes de un Ferrari caían al lecho de un río y fallecían al instante.
Una lacra para los moteros
Guste o no los guardarraíles son obligados en materia de seguridad vial, aunque en un país como España con el brutal déficit que hay en materia de seguridad vial pedir su existencia roza la ciencia ficción.
La reflexión debería pasar por menos luces V-16, menos controles de alcoholemia, menos drones y menos radares y más mantenimiento de carretera, guardarraíles y medidas de seguridad.
Si no que les pregunten a los moteros, que llevan décadas pidiendo que protejan los guardarraíles para que dejen de seccionarles el cuerpo como si fueran de mantequilla en caso de accidente.