Un coche atravesado para hacer una recarga
Electrificación
«No quiero compartir el cargador», la picaresca entre los conductores de coches eléctricos
Atravesar el vehículo en los puntos de carga de centros comerciales tiene un claro motivo técnico: la potencia se divide
La popularización del coche eléctrico en España ha traído consigo nuevas costumbres… y también nuevos conflictos. Uno de los más llamativos es la tendencia de muchos conductores a atravesar su vehículo en las plazas de recarga pública, sobre todo en los aparcamientos de centros comerciales. Pero, ¿por qué lo hacen?
Los puntos de recarga más habituales en estos espacios suelen ser de 22 kW de potencia, a menudo con dos tomas. El problema surge porque, en la mayoría de los casos, esta potencia se reparte entre los dos vehículos conectados. Así, si solo un coche está enchufado, aprovecha los 22 kW completos. Pero si llega un segundo usuario y conecta su coche, ambos pasan a recibir 11 kW cada uno.
Los conductores que hacen esta práctica se justifican por la velocidad de recarga
Para muchos, esto supone duplicar el tiempo necesario para completar la carga. Conductores que cuentan con una hora de compras para recargar se encuentran con que el proceso se alarga considerablemente si otro usuario ocupa la plaza contigua. «No quiero compartir el cargador, vengo un momento y necesito energía porque el coche va seco», explica un conductor a un dependiente de un centro comercial que le reprocha su actitud.
Cada vez más habitual
Por esto, han proliferado las imágenes de coches eléctricos estacionados de forma transversal, ocupando más de una plaza e impidiendo que otro conductor pueda acceder a la segunda toma. De este modo, se garantizan disfrutar la máxima potencia durante toda su carga.
No es raro ver discusiones en los centros comerciales, donde el espacio para recargar sigue siendo limitado. Muchos conductores consideran que está justificado bloquear la segunda plaza, ya que «llegaron primero». Otros lo ven como una falta de civismo comparable con dejar dos plazas ocupadas en un día de máxima afluencia.
Si el vehículo está enchufado y no hay señales expresas que regulen el uso de las plazas, poco pueden hacer
Para los equipos de seguridad y los responsables de los centros comerciales, la situación es compleja. Técnicamente, si el vehículo está enchufado y no hay señales expresas que regulen el uso de las plazas, poco pueden hacer para sancionar o multar estos comportamientos. Por ahora, la mayoría se limita a recordar el buen uso de los cargadores y apelar al civismo de los usuarios.