El verano es la época del año en la que más sanciones se cometen

Infracciones

La DGT señala a estos 12 conductores por su comportamiento al volante este verano

La DGT trata de evitar que otros conductores cometan las mismas infracciones, que son muy graves y tienen consecuencias penales

Un año más, la DGT está llevando a cabo sus tradicionales campañas veraniegas en las que controla decenas de miles de automovilistas en el plazo de una semana.

Lógicamente distracciones (teléfono móvil), excesos de velocidad y consumo de alcohol al volante son las principales infracciones sobre las que recaen los controles, no en vano internacionalmente hablan de ellas como de las primeras causas de accidente en carretera.

Causas directas

En este caso el organismo ha hecho públicos los datos de la campaña de controles de alcoholemia llevada a cabo a mediados de julio con unos resultados sorprendentes.

La DGT ha hecho más de 200.000 controles en una semana

Durante los siete días fueron controlados un total de 205.000 conductores, con una tasa de positivos ligeramente superior al 2 %, lo que supone que un total 4.400 dieron positivo, aunque no todos superaban la tasa permitida.

Positivo pero sin delito

De hecho, tan sólo 2.230 fueron sancionados por la Guardia Civil por superar la tasa de alcoholemia permitida. La gran mayoría fueron descubiertos en controles preventivos, mientras que 80 lo hicieron tras cometer una infracción, 130 por estar involucrados en accidentes y 8 por los síntomas.

Entre todos estos positivos la DGT destaca los casi 250 que superaron la tasa de 0,60 miligramos por litro en aire espirado y fueron puestos a disposición judicial, aunque no cabe la menor duda que los más graves fueron los 12 conductores que se negaron a someterse a la prueba de alcoholemia.

Una docena de conductores se negaron a soplar

Conviene tener en cuenta que negarse a someterse a la prueba de alcoholemia supone un delito grave contra la seguridad vial y como tal deberemos hacer frente a un juicio penal que normalmente incluye penas de prisión y la retirada del carnet de conducir entre 1 y 4 años.

Unas consecuencias mucho más graves en cualquier caso que soplar y dar positivo, pues en la mayor parte de los casos se salda con retirada de puntos y una multa, al tratarse de una sanción administrativa.