La aeronave terminó convertida en escombros, afortunadamente no hubo daños personales

Informe oficial

La verdadera historia del helicóptero de la DGT que se estrelló en el parking de un bar de carretera nada más despegar

El informe oficial revela la irregularidad de que el piloto posara la aeronave en un parking para el que es necesario contar con una habilitación especial

El 11 de agosto de hace dos años la Dirección General de Tráfico perdía uno de sus famosos helicópteros Pegasus en unas condiciones un tanto irregulares. Se trataba del Eurocopter AS355 NP, matrícula EC-MMF, que estaba operado por la propia DGT.

La aeronave había llegado de Málaga esa misma mañana y su plan de vuelo era despegar del aeropuerto de Almería en el que estaba para realizar un vuelo de control de unos 30 minutos sobre el festival de música Dreambeach en Villaricos, Almería, para volver después al aeropuerto de origen en Málaga, de donde había partido.

El plan de vuelo

El plan incluía también una parada en el punto W para comer en torno a las 12:30 horas, que no era otra sitio que el parking de automóviles del restaurante El Cortijo Blanco en la Mojonera, Almería, donde al parecer solían parar a almorzar habitualmente.

El parking de tierra en el que se estrello la aeronave

Tal es así que la tripulación había advertido de su llegada y el dueño del establecimiento había procedido a delimitar la zona de aterrizaje con una cinta en el aparcamiento de tierra. A las 12:25 horas del 11 de agosto el helicóptero de la DGT despegaba del aeropuerto de Almería y se dirigía hacia el restaurante.

Rumbo a comer

De acuerdo con la investigación, diez minutos después la maniobra de aterrizaje fue perfecta, con la aeronave aproada al viento, pero al descender la nube de arena y polvo que la propia aeronave levantaba con las aspas cegó al piloto a 2 metros del suelo, que aún tenía tiempo para haber abortado la maniobra aunque decidía continuar con la aproximación, entrando en una maniobra de brown-out que no había practicado en los simuladores.

El rotor del helicóptero tocaba contra un árbol

La maniobra provocó que el aeronave comenzara a ir hacia atrás, algo de lo que le advirtió el copiloto, pero el piloto no fue capaz de cambiar de rumbo, tocando con el rotor trasero contra un árbol y destrozando la aeronave, que acabaría tumbada en el suelo sobre el lado derecho con los ocupantes ilesos. Tal y como explica el informe, el uso de este aparcamiento era habitual e incluso habían llegado a aterrizar allí hasta dos aeronaves simultáneamente.

Dos helicópteros a la vez

El informe del siniestro pone en duda que la formación del piloto fuera la necesaria para aterrizar el aparato en un lugar semejante, al no tratarse de un aeropuerto o helipuerto oficial, pues pese a cumplir las dimensiones necesarias se trata de una maniobra para la que el piloto debe contar con la cualificación necesaria.

El protocolo del piloto tras el accidente fue perfecto

En paralelo y desde un punto de vista razonable no parece tener el menor sentido que la tripulación de un aparato de estas características haga uso de un medio oficial como son estos helicópteros, con un coste medio superior a los 2.000 euros por hora de vuelo, para ir a comer, poniendo en riesgo la integridad del aparato, la suya propia y la de la tripulación al aterrizar en un lugar poco apto para ello y para el que no cuenta con la práctica necesaria.