Los problemas de infraestructura han podido más que sus beneficios

Energías alternativas

Híbridos y eléctricos convierten a los coches de hidrógeno en la eterna promesa que no acaba de llegar

Pese a que Toyota y Hyundai han vendido durante años coches de hidrógeno en España, esta tecnología se encuentra a día de hoy en una vía muerta que casi la excluye del futuro

La llegada de los coches híbridos y eléctricos está resultando extremadamente traumática para el sector del automóvil, tal y como reconocía en privado recientemente el CEO de una marca europea «les ha obligado a realizar la mayor inversión de su historia».

Por si la complejidad de esta evolución no fuera suficiente, durante todos estos años hemos oído hablar en las conversaciones de las barras de los bares del hidrógeno como la verdadera solución al automóvil. Qué podía fallar cuando hablamos de un carburante que está en todas partes y es gratis, dos verdades a medias que ponen en riesgo su viabilidad.

Producirlo no es gratis

Es cierto que la década pasada el hidrógeno sufrió un gran empujón apoyado fundamentalmente por las marcas asiáticas, en aquel momento se hablaba de una tecnología limpia y relativamente sencilla que permitía circular emitiendo solo agua por el tubo de escape.

El Hyundai Nexo aún aparece entre los modelos a la venta de la marca

De hecho la década pasada en California el número de coches de hidrógeno en funcionamiento rozó los 15.000 y llegó a haber un centenar de hidrogeneras. El asunto parecía ir relativamente bien hasta que la explosión de una hidrogenera en Noruega en 2019 paró en seco esta tecnología, de hecho el país nórdico cerró temporalmente estos surtidores.

Un antes y un después

La situación se contagió a los Estados Unidos donde las ventas bajaron de las 2.000 unidades el año, casi inexistentes y que en ningún caso justificaban la existencia de esta tecnología.

El España las firmas Toyota y Hyundai llegaron a comercializar dos coches de hidrógeno, respectivamente el Mirai y el Nexo, en ambos casos el precio del coche rondaba los 70.000 euros, pero la inexistente red de repostaje hizo que no se vendieran. De hecho en España llegó a haber cuatro hidrogeneras funcionales de las que quedan un par de ellas.

La explosión de una hidrogenera en Noruega marcó un antes y un después

El problema del hidrógeno es que su producción no es limpia, pues consumo mucha energía que puede ser renovables, pero una vez obtenido el hidrógeno su almacenamiento y transporte es un infierno. Se trata de un gas muy volátil que hay que manejar a mucha presión, de ahí el riesgo de explosión.

Altísima presión

Por si esto fuera poco si dejas el coche lleno de hidrógeno aparcado en la calle en solo dos semanas se habrá vaciado el depósito, precisamente por esta cualidad que lo hace ser tan volátil. En paralelo nadie parece dispuesto a asumir el coste millonario de las gasolineras de hidrógeno sin haber coches, solo hay que tener en cuenta lo complicado que es tener cargadores de coches eléctricos y el parque de vehículos es muy superior.

A día de hoy la mayor parte de los fabricantes mantienen algo de hidrógeno como parte de un escaparate tecnológico de lo que son capaces de hacer, aunque los proyectos de comercialización son escasos, de hecho ya apenas se venden en California aunque contaban con miles de dólares de ayuda durante la época de Biden.

Las hidrogeneras no funcionan cuando hace mucho calor o frío

Mazda ha llegado incluso a crear motores de combustible alimentados por hidrógeno con bueno resultados, aunque hoy todo indica que se trata de una tecnología más que se quedará por el camino.