Hasta agentes de la Guardia Civil reconocieron hace meses que no se veía bien

Siniestros

La verdad sobre las luces V16: el negocio de dos ex guardias civiles arruinados en el que solo confía la DGT

A partir del próximo 1 de enero, España se va a convertir en el único país del mundo en el que el uso de la luz V16 sea obligatorio

Hace ya casi una década que los conductores están escuchando hablar de las luces V16, un invento que la Dirección General de Tráfico acogió en su seno hace ahora seis años como avance histórico para mejorar la seguridad, aunque ahora se haya convertido en un dolor de cabeza para numerosos conductores.

La historia comienza en verano de 2016, cuando un antiguo guardia civil, Jorge Costas, se había arruinado tras poner en marcha un parque acuático en México y trataba de levantar cabeza en España junto a su socio, también ex guardia civil, Jorge Torre, tal y como explicaron en una entrevista a El Confidencial en el año 2019.

Dos ex guardias civiles

Sus amplios conocimientos en seguridad vial y su carácter emprendedor les llevaron a lanzar una luz de emergencia destinada a los coches: se trataba de un rotativo similar a los que lleva la Policía secreta y que se pega en el techo con un imán. Este dispositivo permitía señalizar un incidente en carretera en menos de 10 segundos, tras lo cual se podría señalizar la carretera con los triángulos de emergencia. O al menos ese era el plan inicial.

Triángulo y luz V16 nacieron como dispositivos compatibles

Crearon entonces Netun, la empresa que está detrás del modelo Help Flash, la primera luz de emergencia que les lanzó a la fama y les permitió facturar millones de euros. Aquella primera luz era visible a un kilómetro de distancia, pero no estaba conectada con la DGT ni nada parecido.

La clave está en la conexión

Este dispositivo recibió el espaldarazo definitivo cuando algunas asociaciones de seguridad vial y de conductores como el RACE apoyaron su funcionamiento, aunque esta última contemplaba siempre su utilización conjunta con los triángulos.

El proyecto DGT 3.0 está en marcha hace años

Pero entonces sucedió lo que nadie esperaba: el Ministerio del Interior se interesaba por el dispositivo y, a través de la DGT, trabajaba en una ampliación de sus funcionalidades, conectándolo con el organismo para que le notificara las incidencias que se producen en carretera y así advertir al resto de conductores.

Se trata de parte del proyecto DGT 3.0 que quiere que todos los conductores, carreteras y vehículos estén conectados en tiempo real en una red instantánea.

50 euros por conductor

A principios de esta década la DGT reguló entonces su uso, decretando la sustitución de los triángulos de emergencia el 31 de diciembre de 2025, lo que significa que a partir del próximo 1 de enero todos los conductores que no lleven un V16 en la guantera del coche van a ser sancionados con 200 euros.

El matiz está en que los dispositivos V16 no solo tienen que estar homologados, sino que además deben estar conectados con la DGT, por ello tiene un precio de unos 50 euros, frente a los 20 euros de los homologados. Hablamos de un negocio de unos 1.500 millones de euros.