El radar remolque es casi indetectable
Seguridad vial
En bajada y detrás de un guardarraíl, así estrena la DGT su nuevo radar remolque que pone 20 multas por minuto
Por primera vez la DGT deja ver en las carreteras uno de sus radares remolque, son temibles por lo difícil que es distinguirlos y por la gran cantidad de multas que ponen
Aunque la DGT lo había avisado por boca de su director general Pere Navarro, es la primera vez que vemos un radar remolque multando en España. Es cierto que llevan meses operando en Cataluña, pero allí las competencias de tráfico fueron transferidas hace años, por lo que la DGT pinta poco.
Se trata de una nueva generación de radares que tienen categoría de móviles, pero su capacidad es muy superior a la de cualquier radar móvil conocido hasta el momento…
Muy rápido y potente
La clave de este tipo de equipos es que al tener la consideración de radar móvil no tiene que estar previamente señalizados, a diferencia de los fijos, que deben identificarse de manera obligatoria.
El lugar elegido por la DGT es para pillar...
Estos equipos tienen ruedas y se desplazan con cualquier vehículo que tenga bola de remolque en cuestión de minutos, con lo cual es materialmente imposible saber dónde está. Además, su peculiar forma de lavadora los hace indistinguibles cuando se colocan detrás de un guardarraíl, su ubicación más temible, pues dada su altura es imposible verlos.
Te pillan sí o sí
Estos equipos son verdaderas ametralladoras de multas capaces de sancionar a más de 20 coches por minuto, por si fuera poco disponen de batería eléctrica que les permite funcionar hasta dos semanas de manera autónoma, mientras que gracias a la conexión de internet pueden mandar la multas en tiempo real al centro de tratamiento de sanciones de León.
Así se mueven estos radares, en minutos
Estos equipos tienen capacidad para medir todos los carriles de las autopistas, distinguiendo además entre diferentes tipos de vehículos que tienen distinto límite de velocidad.
Por si fuera poco la DGT en este caso lo ha escondido en la A-6, conocida como la carretera de la Coruña, a la salida de Madrid a la altura de Las Rozas, en un lugar en la que la velocidad está reducida a 100 kilómetros por hora.
Lo ha colocado además en una zona de ligera bajada y detrás de un guardarraíl, todos los ingredientes para multar a muchos conductores por simples descuidos de velocidad y no a los grandes infractores.