Imagen de Pere Navarro durante una rueda de prensa reciente
Seguridad vial
Pere Navarro revela la llegada de nuevos radares a las carreteras: «Tienen ruedas y puedes colocarlos donde quieras»
Usados desde hace ya más de un año en Francia y en Cataluña, este tipo de radares son temidos por el elevado número de multas que ponen
Tras poner en marcha más de 300 nuevos radares el año pasado en las carreteras españolas, Pere Navarro ha explicado cuál será la estrategia de la DGT este año en materia de seguridad vial en lo referente a los excesos de velocidad.
Para empezar el año, el organismo se va a centrar en el despliegue y la puesta en funcionamiento de los equipos anunciados para 2025, pues muchos de ellos aún no están en activo al estar en proceso de homologación y validación.
300 radares nuevos
En este año la «prioridad van a ser los radares con ruedas», un nuevo tipo de equipos que la DGT ya comenzó a usar el año pasado y que se han convertido en auténticas máquinas de multar.
La clave está en que los operarios de carretera pueden moverlos rápidamente
También conocidos como radares remolque, se trata de radares que están instalados sobre una especie de carricoche con ruedas, lo que permite que los operarios de carretera los muevan en cuestión de minutos. Este tipo de radares comenzaron a usarse en Francia y los buenos resultados cosechados en ese país provocaron que el propio Pere Navarro se interesara el año pasado por su funcionamiento.
Le gustan a Pere Navarro
La principal virtud de estos equipos es su movilidad, pues como hemos dicho, no es necesario que los muevan y manejen agentes de la Guardia Civil de Tráfico, sino que pueden hacerlo los mismos operarios de carreteras. Una vez colocados son completamente autónomos para multar a los conductores que infrinjan los límites de velocidad, pues están conectados con la DGT constantemente.
Una vez colocados son muy difíciles de detectar
La idea de la DGT es colocar este tipo de equipos en lugares en las que existen complicaciones, por ejemplo en zona de obras o en lugares en los que hay problemas concretos a determinadas horas del día.
La clave de estos equipos es que al tener a consideración de radares móviles no tienen que estar señalizados, por lo que los conductores no están prevenidos de su presencia y como suele decirse caen como moscas. De hecho, en Francia han tenido problemas legales por el excesivo volumen de multas que ponen.