La curva era especialmente crítica por la noche

Seguridad vial

Desaparece la curva que quitaba el sueño a los conductores en una autopista: «No somos Fernando Alonso»

Los usuarios de la carretera se quejaban de la peligrosidad de una curva muy estrecha, en subida y que estaba limitada con mucha generosidad

Hace ya dos años que comenzaba una de las obras más ambiciosas de Madrid, el Ayuntamiento de la capital ponía en marcha el proyecto para soterrar buena parte de la autopista A-5 a la entrada de la ciudad, un obrón que va a generar una superficie libre de unos 85.000 metros cuadrados que quedarán como zona peatonal, con parques y espacios de ocio en general.

Todo esto llegará dentro de dos años, aunque poco a poco el Ayuntamiento ha ido aligerando las obras para intentar terminar antes. Uno de los puntos más delicados exigía el desvío del trazado de la A-5, que de acuerdo con los vecinos se convertía en una ratonera.

Una curva chicane

Los hechos ocurrieron en septiembre del año pasado y algunos vecinos se quejaban por una de las curvas que tenía el trazado provisional de la carretera con un gráfico: «no somos Fernando Alonso».

La curva a la luz del día

Lo que querían decir los vecinos es que la curva de solo dos carriles muy estrechos, en subida y limitada a 30 kilómetros a la hora se convertía en un verdadero peligro a diario para ellos, sobre todo cuando circulaban en paralelo a un autobús.

Un desafío de conducción

De hecho la zona se convirtió en un punto negro de la capital donde circular era un auténtico reto diario y pedían que se redujeran los límites de velocidad.

Afortunadamente la carretera recuperará en breve su trazado original, lo que significa que los vecinos ya no van a tener que jugarse el bigote para circular por ese punto.

El ayuntamiento esperar que el día 20 de este mes la autopista recupere ya por completo su trazado recto, aunque lógicamente aquello seguirá estando en obras hasta dentro de unos meses y seguirá habiendo limitaciones y problemas circulatorios. Lo que sigue exigiendo mucha pericia y atención a los conductores que por allí pasen.

Esperemos que el final de esta obras y de otras como el soterramiento de la M-30 en Ventas y el de la Castellana a la entrada de la capital devuelvan la normalidad al tráfico madrileño.