Imagen de una de las instalaciones que usan para conservación de carreteras
Práctico
Mantenimiento de carreteras advierte del producto para la nieve que han usado y puede estropear los coches
Desafortunadamente la DGT no suele atinar en la puesta en marcha de sus operativos de invierno, y no nieva cuando avisan y lo hace cuando no avisan
Parece que este año las tormentas no dan descanso a la península ibérica, lo que está obligando a aplicarse al máximo a los responsables del mantenimiento y la conservación de las carreteras.
El hielo y la nieve son de lejos los mayores enemigos de los conductores contra los que combaten sin descanso, pero vale de poco luchar cuando ya está nevando, la clave es que deben ponerse a trabajar días antes de la llegada del hielo y la nieve.
Prepara las carreteras
El procedimiento es tan sencillo o complejo como echar sal y sus derivados sobre el asfalto, el producto más barato y que al bajar la temperatura de congelación del agua lo que hace es evitar la formación de placas de hielo, un producto inocuo en pequeñas cantidades y que se encuentra prácticamente en todas las tierras y suelos.
Esta imagen se repite cada invierno
En este caso los operarios pueden optar por echar directamente cristales de sal, cloruro sódico, o disolverla en agua y hacer salmuera.
Arena de cristal
La primera opción es mucho peor para los conductores, pues cuando la están esparciendo los camiones y las máquinas quitanieves puede marcar la pintura de los coches con los que se cruza, al final son como granos de arena o pequeños cristales.
Tanto en cristal como cuando está disuelta en agua, el problema para los coches es que impregna las partes metálicas de los bajos, el motor e incluso la carrocería y es un acelerante para la formación de óxido, con lo cual cuando circulamos tras un temporal o similar es importante que limpiemos bien el coche y los bajos con una pistola de agua a presión.
Restos de sal acumulados en la carrocería de un coche tras una tormenta de nieve
Algo sencillo, barato y que va a permitir que la carrocería del vehículo permanezca en buen estado durante muchos años, pues es la única manera de evitar que la sal acelere tanto la corrosión como la oxidación.