Es muy difícil encontrar el problema de este coche
Siniestro
«Cómo es posible que este coche nuevo sin matricular acabe en un desguace»: los trabajadores no dan crédito
Este coche que cuesta 35.000 euros llega al desguace con los plásticos de protección todavía puestos, un VW T-Roc que está casi nuevo...
El mundo de los desguaces da para mucho, hay que tener en cuenta que cada coche es un mundo y una historia y muchos de ellos tienen grandes aventuras que contar. Hace solo unos días un mecánico de un desguace mostraba un coche al que le habían dejado solo el esqueleto, pues le habían quitado hasta los guarnecidos interiores.
Ahora son estos mediáticos mecánicos que trabajan en un desguace los que muestran lo insólito de un coche que acaba de llegar a sus instalaciones. Para más pistas se trata de un Volkswagen T-Roc que está aparentemente nuevo.
No parece nuevo, es nuevo
De hecho no es que sea nuevo, es que tiene sin quitar los plásticos tanto en el interior como las protecciones de la carrocería, al igual que los anagramas de marca, pues aún no se los han pegado a la carrocería.
El interior está sencillamente impecable
La sorpresa de los operarios es mayúscula cuando descubren el verdadero problema del vehículo, pues parece ser que el conductor del camión de transporte que lo llevaba no se dio cuenta a tiempo y se metió por un túnel en el que no cabía, esto provocó que el vehículo chocara con el techo.
Un choque 'fortuito'
Este golpe afectó a la estructura del coche en la zona del techo, hundiendo uno de los travesaños superiores. A la vista de los daños los peritos de la compañía de seguros han decidido mandarlo directamente al desguace.
El coche está casi... nuevo
Hay que tener en cuenta que golpes de esta características son muy complicados de arreglar, pues el bastidor del coche no puede devolverse a su sitio y hay que cortarlo y soldarle otra pieza nueva, lo que no suele quedar bien y acaba por provocar problemas de geometría.
Tal y como dice una de las trabajadoras, el motor está completamente nuevo, pues el coche ha recorrido solo 17 kilómetros, lo que significa que el nuevo dueño, pues esas piezas se venden, va a tener que hacerle hasta el rodaje mecánico. Un negocio redondo para el desguace, que podría haber pagado entre 3.000 y 6.000 euros por el coche, el precio en el que va a revender solo el motor.