La DGT tiene previsto desplegar 200 nuevos radares entre el año pasado y este

Sanciones

El error de cálculo de la DGT: por qué sus nuevos radares todavía no pueden multar a los conductores

La DGT recauda al cabo del año más de 500 millones de euros en concepto de multas, una cantidad que no para de crecer cada ejercicio

La Dirección General de Tráfico anunciaba ayer la puesta en funcionamiento de una nueva remesa de radares de velocidad repartidos por todo el territorio nacional.

Una treintena de equipos que deberían estar en funcionamiento desde el año pasado, pero los problemas logísticos y financieros del organismo lo han hecho imposible hasta ahora.

Radares sin fronteras

Con estos equipos el organismo roza ya los 3.500 radares de carretera entre controles de velocidad, radares de tramo y cámaras con inteligencia artificial que verifican el uso del cinturón de seguridad y que el conductor no está hablando por el teléfono.

Los equipos de radar son cada vez más sofisticados, tienen hasta placas solares

Tal y como explicaba el propio organismo, durante los primeros 31 días que estén en funcionamiento los radares no van a sancionar a los conductores aunque superen el límite de velocidad establecido, sino que se van a limitar a enviarles una carta a su domicilio en la que se les explica que han cometido una infracción y que la próxima vez serán multados.

Período de gracia

No se trata de buenismo de la DGT, sino que hace ya tiempo diferentes sentencias judiciales obligan al organismo a dejar pasar un mes entre la puesta en funcionamiento de un equipo de estas características y el inicio de las multas, se trata de un mes de pruebas que afecta también a las cámaras de las ciudades que controlan las Zonas de Bajas Emisiones.

Si los radares no están señalizados, las multas no son válidas

Los tribunales sentenciaron hace ya tiempo que durante los primeros 31 días después de su puesta en funcionamiento sus multas no son válidas por varias razones, una de ellas es que normalmente la instalación de los equipos está pendiente de homologación, por lo que no tiene sentido poner unas multas que serían recurribles al instante, al igual que ocurre con la señalización obligatoria de este tipo de cinemómetros fijos, pues en muchas ocasiones no ha dado tiempo ni a colocar las señales.

De esta manera y en previsión del aluvión de recursos que podrían recibir, el organismo ha adoptado de buena gana este período de pruebas durante el cual simplemente comunica los excesos de velocidad a los conductores.

De hecho, hace solo unos años los tribunales anularon miles de sanciones por exceso de velocidad porque el organismo había adquirido unos nuevos soportes para sus radares Velolaser que no estaban homologados, por lo cual las multas fueron consideradas no válidas.