Un coche de la Guardia Civil escondido tras el guardarraíl

Sanciones

La Guardia Civil esconde un radar en una autopista y multa a decenas de conductores sin molestarse ni en pararlos

Algunos agentes de la Guardia Civil denuncian el afán recaudatorio de la DGT que ha reducido sus funciones a poner multas en las carreteras

Hace ya meses que una de las asociaciones más importantes de la Guardia Civil de Tráfico denunciaba cómo ha cambiado su trabajo en las carreteras los últimos años por culpa de la DGT, que les obliga a dedicar las horas que están en servicio a multar, dejando su faceta de ayuda al conductor en segundo plano.

Una situación que queda más que demostrada a diario con lo que los conductores se encuentran en las carreteras: mini radares Velolaser escondidos detrás de señales, coches patrulla agazapados en incorporaciones de las autopistas y diferentes trucos para pillar a los conductores en infracciones leves por simples descuidos, pues en este tipo de controles no suelen caer los grandes infractores.

100 euros por barba

Es el caso de lo ocurrido el pasado día 17 de febrero muy cerca de Baiona, en Pontevedra, en la AG-57 en un tramo de autopista limitada a 90 kilómetros por hora y muy cerca de la salida de la misma, donde los agentes decidieron esconder uno de estos mini radares de última generación.

Estos mini radares se esconden en cualquier sitio

Pasadas ya las 17 horas decenas de vecinos de la zona que iban camino de sus hogares fueron cayendo como moscas a velocidades en torno a los 100 kilómetros a la hora, lo que supone una sanción de 100 euros, 50 con reducción.

Un peaje encubierto

Pero lo más triste no es esconder así un radar, lo más triste es que la pareja de los agentes de la Guardia Civil de Tráfico permanecían ocultos dentro del coche patrulla poco más adelante en el parking de un restaurante de lujo cercano, en la PO-552, sin parar a los conductores que acababan de incurrir en el 'gravísimo' exceso de velocidad.

El radar al pie de la carretera y el coche patrulla camuflado escondido facturando

Los conductores se enterarían de la infracción días después, cuando recibieron la multa en sus domicilios, una muestra más de la intención recaudadora de la DGT en sus consignas a los agentes, pues hace años entre las obligaciones de estos estaba parar a los infractores para que corrigieran su actitud al volante, una labor didáctica con la que intentaban evitar que siguieran cometiendo la infracción.

Todo ello sin dejar de lado el lamentable estado en el que se encuentran sumidas las carreteras españolas tras las últimas lluvias, si lo que le importa a la DGT es la seguridad vial sería mucho más 'rentable' que los agentes estuvieran señalizando socavones de 30 centímetros y no agazapados sancionando a los conductores.