Muchos proyectos eléctricos se han quedado en el tintero

Industria

El coche eléctrico destroza a los fabricantes y arruina su cuenta de resultados

Los balances de los fabricantes mundiales de automóviles se desploman arrastrados por los discretos resultados del coche eléctrico y la cancelación de lanzamientos

Las últimas semanas los fabricantes de automóviles han aprovechado para hacer públicos sus resultados anuales, un año desastroso en el que la gran mayoría han comunicado pérdidas millonarias o caídas de rentabilidad brutales.

La situación contrasta con las ventas, pues aunque es cierto que han caído ligeramente en determinados mercados, en ningún caso podrían justificar unos resultados tan negativos como los presentados durante los últimos días por firmas como Mercedes, Porsche, Volkswagen, Seat, Renault y en general toda la industria del motor.

Peor de lo esperado

Pero la razón hay que buscarla más allá, el problema es que hace ya más de cinco años que los fabricantes han invertido auténticas millonadas en el desarrollo de coches eléctricos que luego no se están vendiendo prácticamente nada, pues la demanda de coches eléctricos puros en el mundo sigue en manos de Tesla y de las marcas chinas.

Los beneficios de los coches eléctricos quedan en manos de Tesla y marcas chinas

Pero la situación se ha agravado aún más tras el desplome de ventas de coches eléctricos en el mundo, el cambio político en los Estados Unidos y la política a favor de los coches de combustión puesta en marcha por Trump ha hundido la demanda mundial, con lo que los principales fabricantes se han visto obligados a realizar giros estratégicos a sus planes de futuro y cancelar el lanzamiento de coches eléctricos, sustituyéndolos por coches de combustión.

Se cancelan lanzamientos

La situación es tal que marcas como Honda han anunciado un balance a pérdidas, por primera vez en 70 años la firma anuncia que la cancelación del lanzamiento de tres modelos eléctricos se ha traducido en unas pérdidas de casi 14.000 millones de euros este año.

El problema es que la industria del automóvil es como un tren en movimiento y cualquier cambio de rumbo obliga a construir nuevas vías, lo que significa que es carísimo. De hecho cancelar el lanzamiento de un modelo no solo significa tirar el dinero invertido en su desarrollo, sino que además tiene que hacer frente a penalizaciones muy importantes de sus proveedores.

Ford ha cancelado un par de proyectos de coches eléctricos en los Estados Unidos

En este caso la cancelación de los contratos de compra de baterías y otros componentes supone caer en sanciones muy importantes tal y como saben bien otros fabricantes como Ford, que tuvo que hacer frente a casi 2.000 millones de euros por cancelar el lanzamiento de un gran SUV eléctrico de tres filas y un pick up eléctrico, una situación equivalente a la vivida por Audi, Volvo, General Motors o Stellantis que todavía pagan la factura del cambio de rumbo hacia el coche híbrido.