Curiosamente hay dos radares seguidos

Sanciones

La Guardia Civil revela cuál es el radar más odiado de España, ni saben cuántas veces lo han reventado: «Suelen ser vecinos»

Algunos conductores se toman la justicia por su mano y directamente la emprenden a palos contra los radares de carretera

Cada vez que se encuentran con un radar reventado en la carretera es difícil que algunos conductores eviten una media sonrisa de satisfacción por la encarnizada lucha que hay en las carreteras entre la DGT y numerosos conductores que hace ya tiempo que ven en todas sus decisiones el afán recaudatorio.

No sonreirían tanto si supieran que tras cada uno de estos radares destrozados hay un coste de unos 75.000 euros que salen del erario público vía impuestos, es decir cada vez que un radar cae en acto de servicio el saldo público baja en esa cantidad, dinero que ya no va destinado a pensiones ni a colegios ni a hospitales…

Unos 75.000 euros

Hace ya años que la DGT comenzó la dinámica de jugar al gato y el ratón con los conductores, multiplicando el número de medidas de control, y hemos llegado a este punto, el exceso de radares está provocando que los sancionados no sean grandes delincuentes que ‘destrozan’ los límites de velocidad, sino que suelen ser conductores hechos y derechos que por simples descuido superan los límites de velocidad por 5 o 10 kilómetros a la hora y reciben en su casa un fuerte correctivo.

Imagen del radar vandalizadoGoogle Maps

Esta reflexión encaja a la perfección con lo que nos ha contado desde AUGC, la asociación de guardias civiles más numerosa, que nos ha explica que «este tipo de actos vandálicos suelen ser obra de vecinos de la zona, que están ya hartos de que les multen por simples descuido».

«Suelen ser vecinos»

Es el caso de lo que ha ocurrido con el que está considerado como el radar más odiado de España, en este caso se trata de un radar fijo ubicado en la M-607 de Madrid, en el término municipal de Alcobendas a la altura del cementerio de La Paz. Tal y recoge El Mundo en declaraciones de AUGC: «Lo reparan y al día siguiente lo vuelven a romper».

Obviamente hay alguien muy interesado en que este radar no funcione, un equipo fijo que está instalado junto a un carril de desaceleración que da entrada al madrileño cementerio de La Paz.

Ta y como nos comentan desde la Guardia Civil, «se trata de un problema muy grave por el gasto y por el riesgo que supone para la seguridad vial, pero evitarlo es imposible, los que van a destrozarlos lo hacen sabiendo lo que van a hacer, llegan hasta el radar por una zona auxiliar, no por la principal y así no les captan con claridad las cámaras que hay colocadas y que los vigilan».

Un radar vandalizado en España, han cortado el mástil

«Además lo hacen habitualmente con la cara tapada de manera que es imposible identificarlos», un problema de vandalismo muy importante por el que los protagonista se exponen a penas de cárcel y a multas muy elevadas.

A cara tapada

El problema es que los conductores llevan muy mal que muchos de estos radares están colocados a mala uva, como este, que está ubicado en una zona en la que la velocidad está reducida a 80 kilómetros a la hora, frente al resto de la vía que es de 100 km/h.

Un equipo que compite en vandalismo con otro que está en la carretera que une Galapagar y El Escorial, en la urbanización Molino de la Hoz y el que está ubicado entre Boadilla del Monte y Brunete. Los ‘justicieros’ no se cortan, los hay desde los que se limitan a pintar con spray la ventana por la que mide el radar y los que destrozan todo lo que pueden, de hecho en este de la carretera de Colmenar Viejo han introducido el palo de una señal por la ventanilla del equipo.