Este tipo de control de consumo siempre llega acompañado de colas en las gasolineras

Carburante

El método para racionar el combustible que aplicaría el Gobierno si fuera necesario

El panorama internacional anticipa una crisis energética a nivel global, con la gasolina y el gasóleo asomándose a precios nunca vistos

Hace solo unas horas que desde la Unión Europea daban por hecho que el conflicto de Irán iba a alargarse en el tiempo mucho más de lo previsto y que las consecuencias en materia económica iban a ser sostenidas en el tiempo.

La crisis energética que ya afecta a algunas regiones del planeta, especialmente Asia, llegará a Europa antes que tarde y ya hay empresas como Lufthansa que se están preparando para ello anunciando que deja en tierra una veintena de aviones.

La empresas toman medidas

El problema es que llevamos ya más de un mes desde que se inició el conflicto y el exceso de petróleo que había en el mundo va consumiéndose mientras el estrecho de Ormuz sigue cerrado al tráfico de petroleros.

El móvil serviría de cartilla de racionamiento digital

Pese a los esfuerzos de los Estados Unidos por contener el precio del barril de Brent, la realidad es que la tendencia de precios es alcista y los Gobiernos se quedan sin margen de maniobra y el problema será muy grave conforme comiencen a usarse las reservas estratégicas de los países, tres meses en el caso de España.

Reservas estratégicas

Así, desde Europa ya anticipan que nos preparemos para medidas de contención en el gasto de carburantes y con ello de petróleo, se trata de una situación que ya pudo vivirse en Europa con motivo de la Segunda Guerra Mundial y durante la crisis energética de 1973.

En estos casos la hoja de ruta está relativamente clara, el primer paso sería apelar a la conciencia individual de los usuarios para reducir el consumo de gasolina y gasóleo, acompañado de medidas como limitar la velocidad a 110 km/h o limitar el número de coches en circulación.

En estas situaciones el problema es el acaparamiento y estraperlo

Un paso más allá supondría limitar el consumo diario por vehículo mediante una aplicación y códigos QR que podría limitar si al día un coche puede echar 20 o 30 euros, o la cantidad fijada, un escenario mucho más complicado porque los precedentes aplicados en el mundo indican que se registran largas colas en las estaciones de servicio y se abre la puerta al acaparamiento y el estraperlo.

Consumo por litro

Un último paso sería dar prioridad al consumo de los servicios esenciales, ambulancias, transporte y en general todos los servicios básicos, situación que ha podido vivirse en economías límite como la cubana.

Durante todo esta hoja de ruta el factor precio se convertiría en la verdadera barrera al consumo, pues hablaríamos de pagar el litro de carburante a 3, 4 o 5 euros, lo que por sí mismo bastaría para que se desplomara el consumo.