La solución estaría todavía en estudio

Combustibles

Echar agua al depósito, la disparatada solución que puede dar una segunda vida a los motores diésel

Se trata de una solución que suena a ciencia ficción pero que podría mejorar muchísimo el funcionamiento de estos propulsores

El futuro de los coches de gasóleo está más en el aire que nunca, a día de hoy su mayor valor es que el 60 % de los coches españoles son de gasóleo, pero la realidad es que cada día quedan menos acorralados por las limitaciones de emisiones que se han traducido en las Zonas de Bajas Emisiones.

De acuerdo con algunos estudios recientes existiría una solución casi milagrosa que permitiría reducir mucho las emisiones de los coches diésel así como el consumo y mejoraría su funcionamiento.

Menos consumo y menos emisiones

La solución consiste en inyectar micropartículas de agua en las cámaras de combustión en paralelo al gasóleo, esto genera combustiones muy pequeñas que lógicamente ayudarían a mejorar la combustión del gasóleo y con ello disminuirían tanto las emisiones de NOX como el consumo en general.

El agua no entraría en el depósito, sino directamente al cilindro

Se trata de una solución que en ningún caso puede utilizarse echando agua al depósito del coche, pues de esta manera lo único que podemos lograr es que haya una oxidación de todos los órganos mecánicos del motor.

Riesgo de oxidación

De hecho, el gasóleo lleva algunos aditivos en suspensión cuya función es precisamente eliminar los restos de agua que se forman en el depósito por condensación, pues tal y como hemos dicho son fuente de avería habitual, pues lógicamente provoca la oxidación de los órganos mecánicos del vehículo.

Ahora hace falta realizar las pruebas pertinentes en entornos controlados, pues todavía no está validado, en cualquier caso hay que tener claro que al menos en Europa la tecnología diésel está herida de muerte y es muy poco probable que siga en activo, sobre todo teniendo en cuenta que las ventas han bajado ya a niveles realmente alarmantes.

De hecho el principal problema de los motores diésel comenzó hace ya años cuando los fabricantes dejaron de invertir y desarrollar en los mismos por las limitaciones de emisiones y por la baja demanda de los mismos.