Imagen de un guardia civil realizando el saludo
Cortesía
Un guardia civil de tráfico da su opinión sobre los motoristas que hacen el saludo motero
En España hay más de 1,6 millones de moteros que forman parte de un colectivo propio que tiene hasta su propio lenguaje de gestos
Los motoristas tienen un lenguaje propio sobre el asfalto. Se trata de unos pocos signos que les sirven para entenderse rápidamente; por ejemplo, si bajan el pie izquierdo o derecho, puede significar que hay un peligro más adelante y conviene aflojar la velocidad, o, por ejemplo, también anticipan la presencia de la Policía tocándose la cabeza o dando ráfagas.
La más básica de las señales es la que hace referencia al saludo de cortesía, para el que basta con hacer el símbolo de la victoria con los dedos índice y corazón mientras vamos sobre la moto.
Saludo motero
Podría pensarse que soltar una mano del manillar de la moto para andar haciendo señales es en cierto modo peligroso y no falta cierta razón al que lo crea, aunque en su opinión personal este agente lo tiene muy claro: «Me gusta que me saluden, al igual que saludar a otros moteros».
Saludo motero, un fijo en las carreteras
El agente aclara, eso sí, que se trata de un gesto de «buena costumbre y educación vial» aunque conviene hacerlo «sin excentricidades y siempre con el máximo respeto y educación».
Respeto y educación
Lógicamente, a la hora de hacer el saludo motero, conviene priorizar siempre la conducción, evitando siempre hacerlo a la salida de las curvas, en cruces o cuando las condiciones atmosféricas no son las adecuadas, pues la educación nunca puede estar por encima de la seguridad vial.
Conviene tener siempre claro que no es obligatorio devolver el saludo si existe riesgo y, en la medida de lo posible, debe hacerse con la mano izquierda y hacia abajo.
En su opinión, es una cuestión de «respeto y de educación vial», sin más. Con el Reglamento General de Circulación en la mano, podrían llegar a multarnos por hacer el saludo en carretera, pues al final estamos soltando el manillar con una mano, lo que no deja de ser peligroso.