Muchas calles están ya limitadas a 30 kilómetros a la hora

Emisiones

La medida de la DGT que multiplica por dos el consumo de los coches sin que parezca importarle

El organismo vendía hace unos días su medida estrella en materia de seguridad vial, aunque ello perjudique consumo y emisiones

Basta circular por cualquier ciudad española para descubrir que los límites de velocidad han bajado de 50 kilómetros a la hora a 30. La nueva normativa entró en vigor en mayo de 2021 y con la misma la DGT quería reducir los atropellos en ciudad.

Desde el punto de vista de la seguridad vial, el resultado ha sido positivo, pues lógicamente, aunque no haya disminuido el número de atropellos, los que hay son menos graves y normalmente no tienen consecuencias fatales para los peatones.

Menos graves

A efectos prácticos, es cierto que en muchas ciudades es muy complicado circular a 30 km/h por muchas de sus calles que tienen este límite de velocidad, pero la realidad es que hay muchos conductores que no lo cumplen y sistemáticamente superan la velocidad; no hay más que pararse a comprobarlo en cualquier calle.

Muchos conductores siguen anclados en los 50 km/h

En lo que nadie ha caído es el incremento de consumo que supone circular a 30 kilómetros a la hora; se trata de una velocidad que obliga en la mayor parte de los coches a usar la primera o la segunda velocidad, marchas a las que el motor va más revolucionado y se incrementan las emisiones; es una cuestión de lógica.

En primera o segunda

De hecho, el consumo de un coche en primera y segunda puede ser del doble o el triple que en tercera, que es la marcha que debemos usar cuando vamos a 50 kilómetros a la hora, todo ello sin citar que circular en estas velocidades más cortas no es precisamente bueno para el motor, pues sufre más, especialmente en frío.

Las emisiones también se disparan a 30 km/h

También tiene su parte positiva y es que, al revolucionar el motor, se limpian más y mejor diferentes órganos del mismo, como el catalizador y otros componentes involucrados en el funcionamiento del propulsor, tanto en la inyección como en la expulsión de gases.