Imagen de Juan Pablo II a bordo del papamóvil español

Anécdota

Un Seat Panda, 14 trabajadores y el encargo del Vaticano para hacer un papamóvil especial para entrar al Bernabéu

Se trata de una de las anécdotas más desconocidas y divertidas de la industria española del automóvil. Así nació el papamóvil 'made in Spain'

El 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II sufría un atentado potencialmente mortal en la plaza de San Pedro del Vaticano que estuvo a punto de costarle la vida; recibió cuatro tiros cuando saludaba a la multitud subido a bordo de su papamóvil, entonces un simple coche con la parte trasera descubierta.

Se trataba de un Fiat 1107 Campagnola, un mítico todoterreno fabricado entre 1974 y 1987 y que tenía al Ejército como principal comprador. Entonces se eligió como coche para el Papa por varios motivos; el primero es que era un coche italiano y el segundo es que, al ser 4x4, ofrecía un plus de dureza para el Pontífice por si había algún tipo de problema.

Fiat 1107 Campagnola

Este atentado cambiaría para siempre la seguridad del Papa y nació el concepto del papamóvil, el coche que usaría el Pontífice para moverse en sus apariciones públicas y que debía tener dos cualidades. Por un lado, debía permitir que la multitud le viera con proximidad, pero por otro no debía descuidar la seguridad, lo que les obligó a blindarlo convirtiendo la parte trasera en una especie de cabina de teléfonos con cristales antibala.

Fiat Campagnola en el que sufrió el atentado Juan Pablo II

España fue uno de los primeros viajes oficiales de Juan Pablo II tras el atentado y ya estaba en funcionamiento el primer papamóvil, en este caso un Range Rover blindado que estrenaba el concepto. Todo fue perfecto en España salvo por un pequeño problema del que daría cuenta el comité de organización enviado por el Vaticano: el Range Rover no cabía por las puertas del Santiago Bernabéu.

El primer papamóvil no cabía por las puertas del Bernabéu

El equipo de seguridad del Pontífice había previsto que Juan Pablo II entrara hasta el centro del campo montado en el papamóvil, por lo que hubo que improvisar una solución en cuestión de días. Así, el departamento de ingeniería de Seat se paró por completo y se puso a trabajar en el improvisado papamóvil.

Cuestión de horas

Tal y como nos relata Isidre López, responsable de Seat Históricos, «el equipo estaba formado por 14 personas que pertenecían al departamento de prototipos e ingeniería, que decidieron partir de un Seat Panda de los de servicio que se usaban dentro de la fábrica para hacer recados».

Isidre define el operativo como «relativamente sencillo, pues cortaron el techo y para delante, también les habían pedido que colocaran un escalón para que Juan Pablo II subiera al coche con más facilidad, así como unas barras a las que agarrarse».

«Hubo tiempo incluso de forrar los asientos y el interior con un tejido de mayor calidad y de cambiar el parabrisas por uno tipo safari que se abate hacia delante, todo ello sobre un Panda con motor 903 de 45 caballos».

El papamóvil frente a la sede de la marca

Por supuesto, antes de entregar el trabajo, remataron todo para que no hubiera bordes cortantes ni nada que pudiera molestar a Juan Pablo II. También retiraron los asientos traseros, con lo cual quedaba una superficie de carga amplia en la que podría moverse el Papa sin problemas.

En ese momento lo más complicado estaba hecho, pero aún tenían que mandarlo a Madrid. El vehículo se encuentra ahora en la nave A122 de la marca, la colección de coches históricos de Seat.