En la carretera las lluvias y las nieblas son habituales
Siniestro
Así es la AP-8, la exigente y húmeda carretera de pago construida en los 70 en la que ha ocurrido el accidente
En este tramo de autopista se cuentan hasta 11 radares para controlar que los conductores respeten los numerosos límites de velocidad reducidos a causa de su peligrosidad
Conocida como la autopista del Cantábrico, la AP-8 y su continuación la A-8 constituyen la columna vertebral de la cornisa cantábrica española, una autopista que nace en la frontera con Francia en el puente internacional de Biriatu y llega hasta Bilbao, donde se convierte en la A-8, la autovía del Cantábrico que va hasta Galicia.
La AP-8 tiene 116 kilómetros de longitud antes de convertirse en la A-8, en esta se combinan tramos de doble carril por sentido con tramos de tres carriles, en la zona concreta del accidente la carretera tiene dos carriles por sentido, aunque cuenta con carriles de aceleración y desaceleración de entradas y salidas a la autopista.
Muy exigente con los camiones
El tramo Itziar-Deba, donde ha ocurrido el siniestro está considerado como muy exigente por los conductores, es una ruta habitual de camiones cargados que van y vienen de la frontera con Francia.
El camión cisterna con matrícula francesa podría haber hecho la tijera por el peso
Se trata de un tramo con pendientes prolongadas y con constantes curvas que exigen reducir la velocidad, un tipo de orografía muy exigente con los frenos de los camiones.
Por si esto fuera poco, la proximidad con la costa y las lluvias de la zona y la elevada humedad hacen que sea un tramo en el que no es raro que por la mañana el asfalto esté húmedo e incluso con niebla, dos elementos que son motivo constante de accidente.
Húmedo y con niebla
De hecho se trata de una autopista que cuenta con tramos de asfalto especial drenante, en la que como hemos dicho lo más complicado es el trazado, que data de los años 70, una época en la que los criterios para las autovías eran diferentes a los actuales, por lo que en muchos casos son más exigentes con los conductores y con los vehículos que las actuales.
La AP-8 cuenta con numerosos radares en este tramo
De hecho se trata de una carretera especialmente vigilada en la que pueden contarse 11 radares fijos operativos, solo en el tramo gestionado por el Gobierno Vasco en Guipúzcoa y Navarra, lo que significa que cuenta con numerosas zonas en las que la velocidad máxima está reducida precisamente para evitar accidentes.
De hecho entre los kilómetros 60 y 70 entre los que habría ocurrido el accidente habría cinco velocímetros, en los kilómetros 61, 62, 64, 67 y 69 en ambos sentidos.