Así son los dispositivos que usa la Guardia Civil
Tráfico
Expertos en seguridad vial denuncia que los test de drogas de la DGT son poco precisos y se falsean con limón
Este tipo de pruebas cuestan entre 20 y 30 euros, por lo que los agentes de la Guardia Civil las reservan para los conductores con síntomas claros
La DGT realiza al cabo del año en carretera más de 6 millones de test de alcoholemia y más de 150.000 de drogas. Hay que tener en cuenta que los test de alcohol son 'gratuitos' y cuestan poco más que la boquilla, por contra los test de drogas exigen gastar un dispositivo específico que cuesta entre 20 y 30 euros y además tiene fecha de caducidad.
Lógicamente los agentes de la Guardia Civil tienen la orden de no hacer test de drogas de forma masiva, sino que solo lo hacen a aquellos conductores que pese a mostrar una conducta sospechosa dan negativo en una prueba de alcoholemia, lo que puede hacer que los agentes sospechen que han tomado algo más.
Para conductores escogidos
Tal y como han denunciado incluso agentes de la Guardia Civil de Tráfico, el problema es que los test de drogas son mucho menos precisos que los de alcoholemia, de hecho son reactivos que simplemente dicen si ha habido consumo o no, aunque no son capaces de determinar si ha sido reciente o no y la cantidad.
La falta de precisión es uno de sus principales problemas
Esto provoca múltiples recursos por falsos positivos, por lo que los agentes en caso de registrar un positivo mandan también una muestra de saliva a analizar o pueden llevar incluso al conductor a un centro médico para que le hagan un análisis de sangre que respalde la denuncia si así lo pide.
Una muestra de saliva
Tal y como denuncian expertos en seguridad vial bastan productos ácidos como puede ser el limón o el vinagre para que se desvirtúe el resultado de la prueba, pues puede afectar al mismo.
Los controles de drogas no están dando respuesta al problema
En este caso para la prueba de drogas se usan bastoncillos que el conductor tiene que pasar por las encías para recoger muestras de saliva que posteriormente reaccionan con un reactivo específico. Unos falsos positivos o negativos que están desvirtuando la validez de caso todas las pruebas.