El mecánico tiene muy claro el uso del aire acondicionado
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Un mecánico revela el gesto que hacemos todos los conductores mal al usar el aire acondicionado
Con estos calores es habitual que todos los conductores forcemos el sistema de climatización de los automóviles
De unos años a esta parte, el aire acondicionado se ha convertido en un componente esencial de los automóviles, pero si hacemos memoria, hace solo unos años era relativamente habitual que hubiera coches sin aire acondicionado, especialmente los que se vendían en el norte de Europa y en zonas más frescas.
El aire acondicionado de un coche es básicamente igual que el de una casa; la base de funcionamiento es la misma, aunque en este caso se redimensiona al tamaño de un vehículo. Como tal, requiere de ciertos cuidados que son vitales para su funcionamiento.
Sentido común
Este mecánico nos da un consejo muy sencillo pero muy útil con la mecánica para que no se estropee; está relacionado con la temperatura a la que ponemos el termómetro de funcionamiento de la climatización.
Siempre una temperatura razonable, nada de forzarlo
En este caso la clave que da es que es absurdo ponerlo a temperaturas extremadamente bajas, por ejemplo a 16 grados, pues no vamos a conseguir que funcione más fuerte que cuando está a 20 grados, lo que sí es verdad es que la máquina va a funcionar sin descanso intentando que la temperatura del habitáculo baje a los 16 grados, algo prácticamente imposible de lograr.
Temperatura contenida
Lo óptimo sería dejar el aire a 20 o 22 grados, de manera que cuando alcance esa temperatura relaje su funcionamiento, que se hará más suave para evitar castigar en exceso el sistema eléctrico del vehículo y el funcionamiento del coche, pues el aire acondicionado tiene reflejo en todos los órganos mecánicos de un automóvil, incluido en el consumo.
Hay que jugar también con el uso de la recirculación cuando el aire está frío
Se trata de un consejo que sirve básicamente igual para el aire acondicionado o para la climatización, pues en ambos sistemas debemos huir de las temperaturas extremadamente bajas o altas que fuerzan el funcionamiento, pero no mejoran el rendimiento del sistema y pueden terminar por deteriorarlo.
No hay que olvidar tampoco usar la climatización del coche cuando se alcanza la temperatura óptima en el interior, pues el aire del habitáculo ya está a los grados adecuados y podemos reutilizarlo.