Los atascos habituales en la A-67 a la altura de Reinosa llegan a superar la hora de espera

Vacaciones

La aventura de viajar de Madrid a Santander por carretera: una gincana de obras y atascos por la dejadez del Gobierno

Conos, operarios, máquinas de obras y socavones jalonan una ruta que, pese a estar entre las más frecuentadas de España, sigue siendo un desastre

De acuerdo con las estadísticas, hasta 30.000 coches viajan cada día entre Madrid y Santander en pleno verano, una cifra que no justifica el estado de dejadez e improvisación en que se encuentra la carretera, tal y como hemos comprobado hace menos de 48 horas.

De unos años a esta parte, miles de españoles han abandonado sus destinos vacacionales en el sur y en el levante español a cambio del norte. Sin la menor intención de entrar en polémica sobre posibles cambios climáticos, la subida generalizada de temperaturas que sufrimos en España ha provocado que destinos como Cantabria o Asturias, antiguamente reservados a unos pocos valientes que no temían el viento ni a la lluvia, se estén imponiendo entre los madrileños.

Cantabria y Asturias

Una moda o un cambio de costumbres que desafortunadamente no se acompaña de una política de previsión adecuada por parte de la DGT y de los responsables de carreteras, en ambos casos competencias del Ministerio de Transportes de Óscar Puente.

El tráfico se reconduce constantemente a la calzada contraria por el mal estado de la carretera

No hay más que vivir un viaje en cualquiera de los dos sentidos entre Madrid y Santander para descubrir que el caos se ha adueñado de las carreteras, con obras improvisadas, socavones, carriles cortados, atascos y en general cualquier tipo de imprevisto que sea posible imaginar.

Lento y peligroso

Salir de Madrid por la A-1 con dirección Santander o al revés se convierte en un acto de fe tan pronto como descubrimos obras y cortes del carril derecho que se producen de forma difícil de prever a la altura de Buitrago de Lozoya, kilómetro 60, unas obras que marcan ya el inicio de un viaje difícil hasta nuestro destino.

Pavimento roto y socavones convierten el carril derecho en una trampa para camiones, que en muchas ocasiones se ven obligados a invadir el carril izquierdo para esquivarlos, con el riesgo que ello supone para los turismos que circulan por el mismo.

Retenciones causadas por las obras de la A-73, en construcción

La travesía entre Somosierra y Burgos se convierte también en un sinsentido de tramos de autopista con un solo carril habilitado, pues el derecho está cortado en al menos tres puntos diferentes, lo que condena a una de las principales autopistas del Estado a tener un solo carril, con lo que ello supone en forma de retenciones por tierras segovianas y burgalesas.

Autopistas de un carril

Una vez en Burgos, tres alternativas se abren delante del conductor: o utilizar las antiguas carreteras 627 y 623 (las más divertidas), que transitan por el Páramo de Masa ya en dirección Cantabria, o desviarse por la A-231 hasta la localidad de Osorno.

La señal más habitual en el camino, de dos carriles a uno

Allí es posible enlazar con la A-67 y realizar todo el trayecto por autopista o utilizar la vía oficial en construcción, que combina parte de la antigua 627, una nacional bastante peligrosa, en combinación con la A-73, una carretera en construcción que nos lleva a dar con la A-67, que ya nos conduce hasta Cantabria y Santander.

Allí encontramos como guinda del viaje un atasco habitual de más de una hora como consecuencia del corte de uno de los carriles de la autopista con motivo de unas obras pasado Reinosa en dirección a la costa.

¿No existe la menor previsión para evitar cualquier tipo de obra o corte en carretera que no sea imprescindible durante los meses de julio y agosto?

Todo ello para rematar nuestro viaje con varias obras más en la A-67 pasado el enlace de Torrelavega, que también ha estado en obras durante más de dos años.

Las rutas disponibles desde MadridGoogle Maps

No hace falta la inteligencia artificial para imaginar que los meses de julio y agosto son los peores para llevar a cabo obras en las carreteras españolas en pleno verano y que la prioridad debe ser evitar cualquier tipo de intervención u obra en carretera que suponga el corte de un carril o tener que desviar el tráfico por la calzada contraria, tal y como hemos podido vivir el reciente 29 de julio durante el trayecto Santander-Madrid, unos problemas que afectan a ambos sentidos de la calzada.