El carril de la izquierda muere en un cebreado y los dos de la derecha confluyen al mismo

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Así es la rotonda imposible: los carriles de entrada no coinciden y hay un tercer carril que no va a ningún sitio

Vecinos de la zona se quejan de dos rotondas en las que no queda claro cómo se circulan y en las que las cosas se han complicado todavía más para favorecer a los ciclistas

La Dirección General de Tráfico (DGT) es el máximo responsable a la hora de organizar la circulación de vehículos a motor en todo el territorio nacional, pero luego son las alcaldías las que realmente aplican y traducen la normativa a pie de calle en pueblos y municipios, con soluciones que en ocasiones resultan inverosímiles.

Es el caso de lo ocurrido en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid, donde hace solo unos días que la Corporación anunciaba la transformación de dos rotondas de la Avenida de Aurelio Álvarez en rotondas holandesas.

Viva la modernidad

Se trata de un tipo de glorietas que comenzó a usarse hace ya décadas en el norte de Europa, donde el gran número de bicicletas hace obligado un nivel de protección superior para los ciclistas, de hecho estas rotondas incorporan un anillo exterior rojo que rodea toda la glorieta y en el que tienen preferencia los ciclistas.

Este es el resultado de la rotonda holandesa que desconcierta a los vecinosGoogle Maps

Esto supone que los coches deben hacer dos ceda el paso, uno para ciclistas al acercarse a la rotonda y otro al entrar para los vehículos que ya están dentro de la misma. Exactamente igual que lo que ocurre al salir de la rotonda, cuando nos encontramos con doble ceda el paso.

Un doble ceda el paso

Hasta aquí todo bien salvo porque en esta rotonda no parecen coincidir los carriles, al menos eso explican a este medio vecinos de la zona, pues han pasado de tener un carril izquierdo ciego que termina en un cebreado que no puede pisar ningún vehículo, y dos derechos cuya trayectoria coincide dentro de la rotonda, a una rotonda holandesa que muy pocos saben como funciona.

De hecho, según relatan testigos de la zona, las líneas estaban mal pintadas y han provocados pequeños incidentes, lo que ha obligado a repintarlas para tratar de que la conocida como rotonda imposible pueda ser usada por los vecinos con relativa tranquilidad.

Las populares rotondas a vista de Google Maps

En España, la fiebre por las rotondas que nació hace ya una década ha disparado el número de este tipo de intersecciones hasta el punto de que somos el segundo país de Europa con mayor número de rotondas por densidad de población, un absurdo que en muchos casos ni agiliza el tráfico ni resulta más seguro, pues es obvio que los conductores no se sienten cómodos en este tipo de intersecciones.