Aunque parezca mentira en España muchas veces se convierten en un problema

Tráfico

Rotondas holandesas y turborrotondas ponen a prueba a los conductores más torpes que no saben ni hacer las normales

España cuenta en la actualidad con unas 20.000 rotondas, que evolucionan hacia nuevos tipos que son mucho más complicadas de hacer

La fiebre de las rotondas comenzó en los años 60 en el Reino Unido, aunque posteriormente llegaría al resto de Europa y en concreto a España en los años 90. Se trata de infraestructuras que en teoría agilizan el tráfico y mejoran la seguridad, algo que cuestionan numerosos conductores.

España es uno de los países con más rotondas de Europa, ahora mismo en España es difícil encontrar un solo pueblo sin su rotonda, unas construcciones que tienen un coste entre los 30.000 euros de las más sencillas y los 20 millones de euros de alguna de las grandes rotondas de carretera.

El precio de las rotondas

El problema es que no existe formación vial suficiente en nuestro país y no son pocos los conductores que se lían y no realizan correctamente las rotondas normales.

En este caso el problema es que en lugar de hacer un simple ceda el paso a la entrada de la rotonda se paran como si fuera un stop y ralentizan la circulación, cuando realmente la clave es que deben ser más ágiles al sustituir un Stop por un ceda.

La rotonda holandesa tiene un circulo rojo exterior para las bicis

Pero por si las complicaciones no fueran suficientes, ahora numerosos municipios se están apuntando a la moda de las rotondas holandesas y las turborrotondas, que complican aún más la circulación.

Más difícil todavía

Las rotondas holandesas son rotondas convencionales que cuentan con un anillo exterior pintado de rojo por el que circulan ciclistas, esto supone que los conductores tienen que parar y hacer un ceda al paso primero ante los ciclistas y después ante los vehículos, un doble ceda al paso que deben hacer al entrar y al salir de la rotonda.

En las turborrotondas el carril de entrada te conduce a una única salida

En paralelo, las turborrotondas son rotondas en las que las líneas interiores son continuas, con lo que no permiten cambio de carril, lo que supone que en función del carril que entras debes salir por el que te toca, algo que debes decidir previamente.

Dos nuevos tipos de rotondas muy usadas en el norte de Europa que en España pueden convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para muchos conductores.