En algunos vehículos el agua sale de las escobillas, el efecto es el mismo

Tráfico

Por qué no debemos usar los chorros de agua de los limpiaparabrisas cuando estamos circulando

Se trata de un gesto que aunque sea habitual no deja de ser muy incómodo para el resto de usuarios de las carretera y pueden llegar a sancionarnos

Tal y como dice el Reglamento General de Circulación, todos los coches están obligados a llevar escobillas en el parabrisas delantero y un sistema de agua para limpiarlo sobre la marcha.

Se trata de un sistema imprescindible cuando llueve por ejemplo, o si por algún motivo el parabrisas delantero se nos ensucia sobre la marcha. De hecho si un coche no cuenta con ello pueden sancionarnos con 200 euros y no pasará la ITV.

Más vale que funcione

Un sistema relativamente sencillo que tiene una parte oscura que no todos los conductores conocen, y es que es relativamente habitual que hagamos funcionar el chorro de agua sin ser conscientes de que estamos molestando al coche que viene detrás, pues con toda seguridad vamos a marcharle el parabrisas de agua. Ni que decir tiene lo que ocurre si el vehículo que nos sigue es una moto o una bicicleta.

Lo recomendable es cambiar las escobillas una vez al año

De hecho, algunos conductores suelen hacer funcionar el chorro de agua cuando el vehículo que circula detrás se acerca demasiado para molestarle o avisarle, según queramos verlo. Se trata de un ‘metodo’ muy poco recomendable de intentar que se aleje, pues este tipo de escaladas no suelen terminar bien.

Los agentes de tráfico podrían llegar a sancionarnos si detectan precisamente que estamos manchando al coche de atrás al hacer funcionar el limpiaparabrisas.

Así orientamos la salida de agua

Aunque muchos conductores no lo saben, el chorrillo de los limpiaparabrisas puede orientarse, y si apuntan demasiado alto directamente estamos mandando todo el agua al coche de detrás. Para ello no hará falta más que un alfiler o similar, pues se orientan metiendo la punta del alfiler por el orificio por el que sale el agua y moviéndolo hacia el lugar que queremos orientarlo. Un método que además permite destaponarlo en caso de que la suciedad o el polvo lo hayan obturado con el tiempo.