Ponerse a los mandos de un camión es de todo menos fácil

Tráfico

Un camionero joven confiesa la situación que le aterra en la carretera: «Solo hay dos opciones y ninguna es buena»

El camionero, que lleva ejerciendo menos de un año, se queja de la poca colaboración que encuentra en el resto de vehículos en las carreteras

Los camioneros no suelen estar bien vistos por el resto de conductores en las carreteras españolas, un colectivo formado por unos 450.000 chóferes que solo por las horas que pasan al volante tienen una amplia experiencia, de hecho en muchas ocasiones son la única ayuda que encuentran los conductores en la carretera, pues la DGT ha logrado que apenas se vean agentes de la Guardia Civil en las carreteras españolas y los pocos que hay están poniendo multas

Se trata de un colectivo mal mirado en muchas ocasiones por maniobras como los adelantamientos eternos entre camiones que ralentizan la circulación, pero nadie se pone en su pellejo y piensa que su trabajo es de todo menos sencillo, pues manejan máquinas de 40 toneladas que son extremadamente delicadas y pueden provocar una desgracia en cualquier momento.

Nadie se pone en su pellejo

Un camionero joven que lleva en el trabajo desde el mes de marzo explica en una red social cuál es su principal miedo cada vez que se pone al volante. En este caso se trata de una situación relativamente habitual, que se produce cuando va circulando en autopista y se encuentra con un coche en el arcén que ha tenido una emergencia, un simple pinchazo es suficiente.

La imagen es lo suficientemente gráfica de lo que puede pasar

En este caso el conductor del camión explica que si no lo ve con la distancia adecuada es materialmente imposible reaccionar. Tal y como explica literalmente, «tienes dos opciones y tienes poco margen para decidir, o pegas un frenazo del copón rezando para que el tráiler se mantenga estable, o te metes en el carril izquierdo si te dejan».

A cual peor...

Tal y como explica, los arcenes son tan pequeños que no hay espacio literal para que quepa el coche parado y el camión, pero cuando trata de irse al carril izquierdo se encuentra con que los coches que circulan por ese carril no se lo permiten, por lo que tiene que meterse de manera «forzada».

Cambiarse de carril muchas veces es de todo menos sencillo

Una maniobra arriesgada que siempre es menos peligrosa que seguir por su carril y llevarse por delante el coche averiado, todo ello con un vehículo que pesa 40 toneladas.