Estos dibujos junto a la rueda del coche son inquietantes

Código secreto

El significado de las marcas de tiza que hacen junto a los neumáticos de algunos coches cuando están aparcados en la calle

Sorprende que alguien haga marcas con tizas en los neumáticos del coche o junto a ellos, pero todo tiene su sentido

Aunque sea muy habitual, aparcar el coche en la calle no deja de suponer un riesgo, al final dejamos un vehículo que cuesta miles de euros al alcance de cualquier, que en un descuido podría robarlo o realizar actos vandálicos.

En cualquier caso llegar al coche y descubrir que alguien lo ha manipulado no es un plato de gusto para nadie. De hecho aparcado en la calle no es raro que nos cierren los retrovisores o incluso que nos dejen levantados los limpiaparabrisas, una broma que para su dueño tiene muy poca gracia.

Trazos de tiza

Lo que resulta más extraño aun es encontrarse marcas de tiza en las ruedas o en el suelo justo al lado de donde está el vehículo estacionado, algo que en algunas ciudades es relativamente habitual aunque parezca mentira.

Así pintan con tiza y marcan los neumáticos

Se trata de un código que tienen los controladores de estacionamiento en algunas zonas vigiladas, de esta manera saben a qué hora ha aparcado un vehículo y cuanto tiempo lleva sin moverse. El código es relativamente sencillo, pues el neumático funciona como un reloj sobre el que marcan las hora a la que ha aparcado el coche con tiza, mientras que si el coche lleva ya estacionado más de un día lo que hacen es hacer las marcas sobre la acera.

De esta manera independientemente de que haya un cambio de controlador todos están al tanto de lo que ocurre, de la hora a la que llegan los coches y a la que se van y con ello la cantidad de dinero que deben pagar. Un método tan sencillo como eficaz que en algunas ciudades españolas se controla mediante complicadas aplicaciones y con coches con cámara que van sancionando a todos los coches que incumplen el horario.

Ahora solo cabe esperar que no haya graciosos borrando las señales y haciendo otras con una tiza, lo que no sería de extrañar.