Si damos un primer positivo haremos una segunda prueba en un etilómetro de precisión

Sanciones

La DGT vuelve a la carga con la alcoholemia: así son las nuevas multas si bebes y conduces

El organismo lleva a cabo cada año más de siete millones de test de alcoholemia en las carreteras españolas

La reducción de la tasa máxima de alcoholemia para los conductores se ha convertido en un asunto casi personal para Pere Navarro, director general de la DGT, y para Fernando Grande-Marlaska, el ministro del Interior de quien depende el organismo rector del tráfico.

El proyecto de la DGT incluye una reducción drástica de la tasa máxima de alcoholemia en España, que actualmente es de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre (0,25 en aire espirado), tasas que pasarían a ser justo la mitad.

No es cero cero

Aunque la DGT habla de que técnicamente se trata de una tasa cero, la realidad es que no es así, sino que estaríamos ante una tasa con la que, conforme a las tablas que maneja y ha hecho públicas la DGT, podríamos tomar hasta una caña o un vino antes de conducir; ahora son dos o tres en función de nuestra constitución física.

Tabla de alcoholemia publicada por la DGT

La DGT explica que, con una tasa de 0,1 miligramos por litro de aire espirado, su intención es asegurarse de que no se produzcan falsos positivos, pues la digestión de algunos alimentos e incluso los colutorios que se usan para la higiene dental podrían provocarlos.

Una caña o un vino

En este sentido, las estadísticas son concluyentes, pues, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Toxicología, entre un 40 y un 50 % de los fallecidos por accidente de tráfico tienen restos de alcohol en sangre. De acuerdo con los expertos, el problema estaría en que, además de la influencia que el alcohol ejerce sobre el conductor, esta sustancia dificulta la coagulación de la sangre, lo que provoca que los heridos por accidente se desangren con facilidad.

No cambia el importe de las multas, pero sí las tasas de los positivos

La intención del Gobierno es volver a tramitar la propuesta en el Congreso tras la negativa del año pasado, lo que, a efectos prácticos, supondría que se redujeran a la mitad los baremos a partir de los cuales un conductor puede ser sancionado al volante.

Lo que no cambiaría por ahora es el importe de las sanciones, que son de 200 euros por un positivo de entre 0,10 y 0,25 miligramos por litro de aire espirado; 500 euros y 4 puntos si superamos los 0,25 mg/l, y 1.000 euros y 6 puntos por encima de 0,50 mg/l, sanción que pasará a considerarse un delito penal más allá de 0,60 mg/l.