Los Santana Aníbal han tenido un resultado nefasto

Seguridad

Así es el coche del Ejército que han destrozado a pedradas en Ceuta, sin blindaje y obsoleto: «Se rompen cada 5.000 kilómetros»

El Gobierno compró 4.500 unidades de este modelo, que está en pleno proceso de sustitución por pick up chinos de la marca Changan

En servicio desde hace más de 20 años, el Ejército cuenta todavía con un millar de unidades del Santana Aníbal, un modelo del que se adquirieron 4.500 coches en el año 2004 para sustituir a los Nissan Patrol de la época.

Se trata un vehículo que ha dado un resultado nefasto. De hecho, los militares llevan tiempo quejándose de sus problemas mecánicos casi desde que los recibieron. En el historial de estos coches hay incidencias con la suspensión, las ballestas, la dirección, roturas de chasis, sistemas eléctricos y estanqueidad.

Problemas de calidad

Por si todo esto fuera poco, estos coches no admiten el menor blindaje por problemas mecánicos, pues no pueden lidiar con el exceso de peso que estos suponen, un verdadero inconveniente que el Ejército estaba resolviendo con coches chinos de la marca Changan, en concreto se trata del modelo Landtrek.

Los coches fueron fabricados en Linares con licencia de Land Rover

Dada las condiciones del vehículo, no es de extrañar que una simple emboscada de una treintena de inmigrantes con piedras haya destrozado una de las unidades. Para empezar, los cristales tampoco tienen el menor blindaje y tenemos serias duras de que sean laminados, pues los asientos están llenos de restos de cristales.

Protección cero

En este tipo de vehículos es obligatorio el uso de cristales al menos laminados, que eviten que si se rompen lleguen al interior del vehículo. Este tipo de cristales se usan habitualmente en los parabrisas de los coches, que tienen dos capas finas de cristal con una lámina plástica en el interior para evitar que se fragmenten en caso de rotura.

Un coche con un motor 2.8 litros con unos justísimos 125 caballos de potencia, una cifra corta para unos vehículos que pesan 2.175 kilos y cuentan con tracción integral 4X4.

El motor es de origen Iveco, y cuentan con un depósito de 100 litros para asegurar autonomías suficientemente largas en misiones de combate. El conjunto se completa con una caja de cambios manual de 5 velocidades que, según relatan, ha sido otra fuente de problemas.

Los cristales delanteros reventados

Vicente Cano, experto en este vehículo, definía muy gráficamente su experiencia con este coche parafraseando las palabras de un militar hace unos años: «Se rompen cada 5.000 kilómetros». Se da la circunstancia de que las averías no eran precisamente sencillas, pues hablamos de «bastidores rotos, falta de cotas y bulones desgastados».

Este coche era heredero de los míticos Land Rover de los 70 y los 80, pero en este caso fueron fabricados en la planta de Santana en Linares, con unos niveles de calidad realmente bajos.