La joven tomó la decisión hace ya tiempo y de momento aguanta

Vivienda con ruedas

Deja su piso y se va a vivir a una autocaravana: ¿es legal la solución de esta joven que cambia de vida?

Aunque parezca mentira se trata de una solución que valora ya mucha gente ante el precio disparatado de las viviendas en la actualidad

El problema de la vivienda en España supera todo lo previsible y afecta ya a toda una generación que es incapaz de hacer frente al precio de un piso o de una sencilla habitación y buscan soluciones paralelas un tanto precarias.

De hecho, se ha hecho relativamente habitual que jóvenes y no tan jóvenes hagan de una caravana su residencia y vivan allí, renunciando a tener un piso ni siquiera alquilado, porque sencillamente deberían renunciar al resto de su vida.

No pueden pagar un piso

Esta joven explica muy bien que toma la decisión por la sensación de libertad que otorga el vivir en una caravana, una aventura constante que le permite moverse sin parar, aunque no todo es tan idílico como parece, pues la normativa no siempre lo permite.

Las fuerzas de seguridad suelen controlar las caravanas con frecuencia

Por ejemplo y aunque la DGT permite estacionar con una caravana en el mismo sitio que puede hacerlo cualquier turismo y pernoctar, la realidad es que las ordenanzas municipales no son tan comprensivas y limitan esta actividad.

Para empezar, la normativa limita cualquier detalle que haga pensar que estamos acampados, es decir no podemos sacar sillas de la caravana o dejar los zapatos fuera ni poner el toldo, en cualquiera de estos casos nos enfrentaríamos a 200 euros de multa.

200 euros o más de multa

Pero tal y como decíamos las ordenanzas municipales son al final las que limitan el uso cotidiano de las autocaravanas, prohibiendo por ejemplo que vehículos que superan una determinada cota circulen por las calles de la ciudad o estacionen en determinados aparcamientos.

También suelen limitar el número de horas que un vehículo puede permanecer estacionado, de hecho en algunos aparcamientos lo que hacen es prohibir estacionar durante la noche para evitar que las caravanas pernocten.

Por último, también pueden limitar directamente que estos vehículos estacionen en sus calles, una limitación que estaría cuestionada por la DGT pero que se hace. Todo ello sin citar que en algunos municipios muy concurridos por estos vehículos en lugar de multas de 200 euros optan por sanciones de 500 euros.