Los controles de alcoholemia son cada vez más habituales

Seguridad vial

Balbuceos, visión doble, agresividad... Los síntomas de cuadriplicar el límite de alcoholemia

Aunque parezca mentira, una tasa de alcoholemia de este tipo no es incompatible con conducir, es incompatible con estar de pie y con hablar

Aunque la DGT ha llevado a cabo ya dos intentos por reducirla aún más, a día de hoy la tasa de alcoholemia permitida en España es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado, el doble en sangre.

Se trata de una tasa que en teoría permite consumir hasta un par de bebidas alcohólicas ligeras (vino o cerveza) sin dar positivo en un control de alcoholemia, algo que quiere evitar la DGT, pues las estadísticas del Instituto Nacional de Toxicología indican que más del 30 % de los fallecidos en carretera tienen restos de alcohol en sangre.

Un problema mortal

Más allá de los efectos sobre la conducción, más que evidentes, el alcohol impide la correcta coagulación de la sangre, por lo cual los afectados tienen muchas dificultades para cicatrizar las heridas, un problema con consecuencias mortales.

Hace solo unos días, en pleno mes de agosto, que Asencio, jugador del Real Madrid, era sorprendido en un control de alcoholemia de 0,90 mg/l, una cifra que casi multiplica por cuatro la máxima permitida. En este caso, de acuerdo con fuentes médicas, los efectos sobre la persona bebida son más que evidentes.

Las consecuencias de tasas tan elevadas no son previsibles

Por un lado el protagonista sufre un deterioro motor más que evidente, con dificultades para andar en línea recta y ausencia absoluta de coordinación, un problema que viene acompañado de alteraciones visuales muy graves como la visión doble y la desaparición de la visión periférica con el temido efecto túnel, a lo que habría que sumar el habla incoherente, la impulsividad y la desaparición de los reflejos, con respuestas tardías y muy imprecisas.

Una serie de síntomas que son absolutamente incompatibles con la conducción de un vehículo. A todo ello habría que sumarle la falta completa de memoria, lo que significa que al día siguiente es muy posible que no se acordara de nada de lo que ocurrió.