Los controles de carretera son continuos y habituales

Seguridad vial

Un guardia civil explica los dos detalles que no pasa por alto en los controles

Aunque no hay que tener ningún miedo a que nos paren en un control salvo que hagamos algo ilegal, no resulta plato de buen gusto para nadie

La Guardia Civil realiza cada año miles de controles de carretera de todos los tipos: identificativos, mecánicos, de alcoholemia, drogas, velocidad y en general todos los que podemos imaginar.

Todos los controles suelen tener una estructura similar, con una zona de entrada en la que eligen los vehículos que van a tener que parar, el propio control en sí y la zona de salida del control donde hay vehículos de seguridad por si algún coche pretende huir.

Tres zonas

La zona de entrada o triaje es la más importante, ahí es donde los agentes tienen que decidir por detalles que coches deben parar o no, en ocasiones por detalles sutiles. En este caso un agente revelaba hace tiempo los detalles que no pasa por alto y por los que para a numerosos conductores.

Los controles de grandes dimensiones son habituales

Lógicamente el primer indicio es cualquier cosa extraña o cualquier infracción que pueda ver, por ejemplo llevar un perro suelto en el asiento trasero o un niño sin la sillita correspondiente.

Indicios concluyentes

En segundo lugar se rige por elementos de la vestimenta, en concreto dos complementos que resultan extraños nada más verlo, se trata de las gafas de sol, algo que algunos no se quitan ni por la noche y lógicamente no gusta a los agentes porque quieren ver la cara completa del conductor, y por otro lado está la gorra, porque puede considerarse incluso una infracción por el hecho de limitar tanto los movimientos como el reconocimiento de la cara del conductor, dos circunstancias muy irregulares en estas circunstancias.

Gafa y gorras, complementos definitivos

Lógicamente los controles de alcoholemia son los más habituales al cabo del año, con entre 6 y 7 millones de test en carretera ante el que es uno de las infracciones más graves y repetidas que se producen en España. De hecho en torno al 40 % de los fallecidos por accidente en nuestro país tienen rastros de alcohol en sangre.