Aparcar así son entre 400 y 1.500 euros de multa
Fenómeno cámper
Las multas más habituales que han puesto a las caravanas este verano: «Nos cobran por respirar»
Este comentario de redes sociales define muy bien cómo se sienten los usuarios de este tipo de vehículos, que son víctimas habituales de sanciones
En España hay en la actualidad unos 350.000 caravanas y vehículos tipo cámper que permiten dormir en su interior, una cifra muy difícil de precisar porque cada año un mayor número de furgonetas se convierten en vehículos camperizados sin dar de alta como tales.
Desde la epidemia del Covid se ha convertido en una verdadera fiebre en España, lo que ha provocado importantes problemas de convivencia que muchos municipios solucionan a golpe de multa, hay que tener en cuenta que más allá de las directrices de la DGT, al final son las ordenanzas municipales las que determinan multarles o no a pie de calle.
Los ayuntamientos aprietan...
De acuerdo con esta lista facilitada por Kagaroo Campers, estas son las multas más habituales que los ayuntamientos ponen a estos vehículos. Por importe la más importante serían 3.000 euros por hacer fuego en exteriores, seguida por 1.500 euros por pernoctar en parques naturales y 1.000 euros por circular con exceso de peso.
Hacer una bbq junto a una catavana: 3.000 euros
A esto le siguen circular sin los retrovisores adecuados (200 euros), la misma cantidad que poner música alta, llevar la carga suelta en el interior o no señalizar la bicicleta que suelen llevar en la parte trasera.
Todo tipo de multas
Lavar la caravana en la vía pública son 500 euros, 400 estacionar en una playa y 300 por verter aguas grises o negras, mientras que sacar sillas o el toldo se sanciona con 150 euros. Mientras, dejar las ventanas abiertas, usar calzos niveladores en los neumáticos o estacionar sobre líneas de la carretera supone entre 80 y 100 euros en función de las circunstancias.
Dejar los zapatos en la puerta también es sancionable
Una actividad que pese a esto no para de crecer año tras años, lo que se traduce en problemas importantes de convivencia con algunos usuarios que no son especialmente ‘educados’, lo que no quiere decir que todos sean así.
Tal y como explican en los comentarios en redes sociales, su percepción es que les cobran hasta por respirar, pero la realidad es que en las áreas habilitadas para ello no suelen tener problemas.